Por Gregorio Casas.

Al cierre de la edición se reportan heridos y muertos en Venezuela. Aquí está la prueba de qué la supuesta ayuda humanitaria de Estados Unidos sólo era un subsidio al ala de derecha golpista para destruir el movimiento.

Guaido -un títere casi desconocido-, fracasó en su primer intento para tronar a Maduro. Su primer apuesta fue por el engaño a la población. Ya no tiene armas disponibles, así que no le queda de otra más que mostrarse como la furiosa venganza de la reacción. Es muy insignificante el tipo, pero en fin, no había mucho de dónde escoger.

Sin duda. En vida de Hugo Chávez estas caídas jamás se habrían dado, o al menos no habrían quedado impunes. Posiblemente, el comandante habría pasado a la expropiación de los puntos claves de la economía. Venezuela sería hoy un estado obrero con deformaciones y con esto la integridad de miles de obreros y campesinos estaría garantizada.

El individuo bajo ciertas condiciones puede jugar un papel trascendental en la historia, para bien ó para mal. En este caso, Maduro se ha quedado corto con las espectativas de miles de activistas y luchadores sociales. No sería lo mismo con Hugo Chávez como jefe. La reacción está urgida de venganza contra el proletariado venezolano. Por otro lado, el pueblo está necesitado de un luchador que primero organice la defensa y después el contraataque.

Si el General Lázaro Cárdenas fuera presidente de nueva cuenta México tendría una política exterior más sana. Hoy lo único que vale en política foránea es no enemistarse con nadie, ser el amigo de todos. Todo en nombre de la paz. No solemos citar a Fidel Castro pero vale la pena hacerlo en esta ocasión:

“Los demagogos y los políticos de profesión quieren obrar el milagro de estar bien en todo y con todos, engañando necesariamente a todos en todo. Los revolucionarios han de proclamar sus ideas valientemente, definir sus principios y expresar sus intenciones para que nadie se engañe, ni amigos ni enemigos”.

En los años 30, El “Tata” Lázaro envío armamento a los insurrectos en estado Español para combatir el fascismo, sólo México y la URSS se pusieron del lado de la República, aunque Stalin solo lo hizo a cambio del oro español, a diferencia de Cárdenas. Más aún, algunos estudios recientes muestran que este último apoyó a Fidel Castro en la medida de sus posibilidades cuando estuvo en México.

No se puede ser amigo del pueblo de Venezuela y quedar bien con la Unión Europea al mismo tiempo. Si el presidente español quiere ser un referí con tendencia a la derecha no tiene porque arrastrar al mandatario mexicano y menos cuando la herencia de Lázaro Cárdenas está siendo rehabilitada por nuestro gobierno. El mejor tributo que se le puede dar a alguien tras su deceso es continuar sus enseñanzas, cuando este ya no está.

No podemos quedar bien simultáneamente con Trump -titiritero de Guaido- y con el obrero venezolano. Nuestro gobierno es de izquierda y por lo tanto nuestra apuesta es por el pueblo trabajador. No podemos participar como árbitro, al contrario, debemos apoyar activamente la lucha contra el golpe de estado. La paz para nosotros sólo podría significar expropiar a las grandes transnacionales que han expoliado al pueblo todos estos años. No se debe llegar a ningún arreglo con ningún golpista en nombre de la paz. Si un secuestrador se roba un niño, nadie en su sano juicio permitiría el rapto aunque el delincuente argumentara que se encargaría del infante mejor que la propia madre.

No es conveniente que México participe en ningún tipo de tratado o negociación entre ambas partes, porque de acuerdo a las tradiciones de izquierda mexicanas lo que corresponde es posicionarse con la izquierda más consecuente y no hacerla del tonto de la de la Unión Europea. En todo caso mejor sería abstenerse de cualquier tipo de política, aunque no lo deseable. Mucho ayuda el que no estorba.

Lo arriba establecido no es postrarse ante Maduro. Somos duros con él porque no está a la altura de los acontecimientos, ha sido muy tibio con los asesinos del pueblo. No es la primera vez que se le ataca furibundamente a los más humildes de Venezuela por parte de pogromos. Desde hace tiempo debió tomar medidas de fuerza contra esta gentuza. En cambio, el hoy presidente ha solapado a estos pandilleros. Aquí está el resultado de estas políticas anti obreras: fallecimiento y dolor en el seno de nuestros hermanos.

Aquí las consignas que creemos necesarias en la nación bolivariana:

Abajo el golpe imperialista.

Resistencia contra el golpe

Ninguna confianza en la capacidad de Maduro en la lucha contra el golpe.

Movilizar los comités de barrio, los sindicatos y campesinos.
Organizar milicias obreras donde sea requerido.

Nacionalizar todas las empresas que participen en el golpe.

Por un monopolio estatal de comercio.

Periódico Revolución
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