Escrito por: Ana Rodríguez

Una vez más empezaremos con la paradoja de la revolución. Tras no existir una dirección revolucionaria durante la revolución los obreros de avanzada toman la dirigencia durante el movimiento, pero una vez que triunfa regresan la dirección a los antiguos reformistas y estos a su vez se la entregan a los antiguos administradores de la clase dominante. La única forma de evitar este círculo vicioso es con un partido revolucionario que tome el control de la situación.

Ya en nuestro anterior artículo “Fuerzas vivas” explicamos que la clase dominante no ha tomado aún una postura unificada sobre AMLO, pero independientemente de que le permitan o no tomar la silla presidencial, el primero de julio puede ser el punto de arranque de una revolución. Si se animan a emprender un fraude electoral la situación podría ser explosiva, sin embargo si dejan a López obrador tomar el poder las masas en un primer momento se irán de luna de miel, pero se sentirán con ánimos para tomar iniciativas de izquierda como la ocupación de fábricas, expropiaciones etc. Muy probablemente el nuevo gobierno desapruebe estás medidas, su animadversión puede ser tan grande que incluso llegue a conflictuarse contra los subversivos usando la violencia.

Sea como sea, el panorama a largo plazo es revolucionario. En México nos espera una revolución socialista clásica muy semejante a la española de los años treinta, será un periodo largo de lucha con flujos y reflujos.

Con el pasar del tiempo, con López Obrador en el poder,- como quiera que sea que haya tomado la presidencia-, las masas poco a poco sentirán que están perdiendo el control del país, que se les va de entre los dedos. El sector de avanzada, desesperado buscará retomar las riendas de la situación y las circunstancias les puede llevar a emprender acciones precipitadas.

El primero de julio, el día de las elecciones quizás se pueda considerar como el punto de partida de una revolución ¿Por qué? Más del 50% de la población votará este día y más de ese 50% lo hará por AMLO, por la sombra de la izquierda. Un acontecimiento inédito en un país acostumbrado a no votar o permitir que el PRI gobierno tome decisiones sin consultarlas. Esto significa que el nivel de conciencia de clase ha aumentado y que sin duda, algo está cambiando en este país.

Lo curioso de la próxima revolución mexicana es que la paradoja ya se dio antes de que la revolución inicie. En Morena ya encontramos personajes no solo ajenos al movimiento obrero sino hostiles a él de entre los candidatos a diputados, senadores o gobernadores.

Sheinbaum tomará las riendas de la ciudad en este ambiente. Las masas en un primer momento la verán como la ungida. Pero al paso del tiempo, tras ver que no cambia nada o muy poco le perderán el respeto y los más avanzados buscarán una salida viable, la del socialismo y lo peor del movimiento buscará cobijo en la derecha extrema.

No muy distinto destino le espera al resto de los candidatos de morena que logren volverse gobernadores. Sheinbaum es la mejor de entre todos los candidatos del partido de AMLO. Ella solita es incomparablemente superior a los demás; Cuauhtémoc Blanco, Carlos Lomelí, Miguel Barbosa etc. La debacle de la científica será el indicador de la bancarrota de morena. Su popularidad es el termómetro que mide el nivel de confianza que el pueblo trabajador le tiene a morena. Ella es la representante de morena por excelencia, la morena de morena. 

Se abre un gran panorama para los marxistas porque ya nada puede cortar la comunicación entre nosotros como comunistas y el proletariado como clase. Es verdad, la derecha extrema posiblemente se refuerce también, pero está acotada porque representa lo que aborrecen las masas, nada bueno ofrece. Hoy más que nunca el marxismo representa la única solución de la sociedad.

Periódico Revolución
Sobre el Autor: Periódico Revolución
Es una publicación impresa y digital, como un esfuerzo de Morena Socialista para recuperar la teoría marxista al interior del partido morena.