El siguiente documento fue discutido en el Congreso de Socialistas de morena realizado el pasado 19 de Noviembre de 2017 en la Ciudad de Mexico.

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Perspectivas internacionales.

El desarrollo del capitalismo contemporáneo.

El proceso fundamental del capitalismo contemporáneo continúa siendo la extracción de plusvalor tal como se describe en El Capital de Marx, sólo que en la época actual el mecanismo fundamental se halla deformado por los ciclos mundiales del imperialismo, por el saqueo que unos países hacen de otros y por el amplio despliegue de la violencia como herramienta económica a la vez que política en manos de las corporaciones y los Estados imperialistas.

El imperialismo.

El imperialismo como sistema dominante tiene su raíz y fundamento en el proceso de producción y reproducción del capital pero no se limita a su fundamento, sino que desarrolla su propia dinámica deformante por medio del saqueo neocolonial, la formación de esferas de influencia del capital, la exportación de capitales y la guerra.

El parasitismo del capital imperialista es un rasgo ya observado por Lenin y que hoy se presenta en una magnitud inusitada: el desbordamiento de la monetización de bienes culturales y artísticos y la valorización de actividades antes apartadas de los ciclos del capital se ha cobrado ya una buena cuota de los bienes artísticos y de la riqueza antes propiedad común de la humanidad y ha desviado una cantidad inmensa de recursos que se requieren con desesperación para aliviar la creciente miseria de la mitad de la raza humana.
El recurso de la guerra como mecanismo depurador de las contradicciones del capitalismo se ha visto entorpecido debido a que las conmociones políticas que implica se han vuelto casi inmanejables en las propias metrópolis imperialistas, por lo que los Estados buscan evitar a toda costa los conflictos a gran escala entre las propias metrópolis; sin embargo, la guerra se emplea profusamente como respuesta a las contradicciones entre las potencias imperialistas y las naciones semicoloniales y neocoloniales, o sea contra la periferia del capitalismo. Cuando una nación dominada realiza acciones de emancipación incluso en el terreno puramente económico, no tarda en desatarse una tormenta de ofensivas imperialistas que van desde el sabotaje económico a la guerra abierta pasando por toda la gama de acciones tales como bloqueos, embargos y subversiones internas que pueden llegar a ser devastadoras en sus consecuencias, hoy mismo observamos los casos de Irak, Siria y Venezuela, como los más conocidos, pero hay otros como los prolongados bloqueos de Cuba, Corea del Norte e Irán, entre otros casos.

El costo pagado por las poblaciones de esos países ha sido cuantioso en vidas y recursos y ha postrado social y económicamente regiones enteras. Y con todo esto, la violencia no ha logrado aliviar las contradicciones del capitalismo sino al contrario, las ha agravado y para lo único que ha servido ha sido para entronizar a las ya poderosas empresas fabricantes de armamentos, que están unidas, ensambladas, con el aparato militar de los EEUU y Europa occidental.

La periferia del mundo se ha perpetuado como una válvula de escape de las contradicciones del capital, los países de la periferia, cada vez más aceleradamente, retornan al papel de proveedores de materias primas baratas, mano de obra aún más barata y de un mercado cada vez más atrapado por las mercancías de las grandes potencias y sumidos en deudas con los bancos imperialistas. El viejo esquema centro-periferia no sólo no ha desaparecido sino que ha tomado nuevo aliento a través de nuevas formas pese a toda la propaganda en sentido contrario que han propalado los adictos al mal llamado “neoliberalismo”.

El imperialismo es el predominio de una forma específica del capital: el capital financiero monopolista. El capital financiero monopolista se integra con la fusión de los intereses bancarios e industriales. Estos intereses se integran en un entramado financiero de los consorcios bancarios, aseguradoras, casas de bolsa, consorcios de medios, consorcios industriales y militares. Este conglomerado constituye la más avanzada y por tanto decadente forma que puede asumir el capitalismo desde su surgimiento.

Bajo el predominio del capital financiero no desaparecen las otras formas de capital menos desarrolladas, sino que se subordinan en su conjunto a la forma dominante. Tampoco deja de existir la competencia aunque ahora dominen los monopolios, sino que la competencia se desplaza al interior de los monopolios y esta nueva forma de competencia es aún más nociva. En suma, las contradicciones del capitalismo, como la sobreproducción y la desvalorización del capital siguen presentes sólo que a una escala aumentada.
El capital se internacionaliza en gran escala, pero contrariamente a las fábulas que se han tejido en los medios “progresistas”, el capital nunca rompe totalmente sus vínculos nacional-estatales. El capital europeo reside en el ámbito de la Unión Europea y se desplaza entre los países que integran esa unión o que dependen de ella en cierto grado. Y es así porque el capital europeo depende, en última instancia, de los ejércitos europeos como garantes de sus intereses respecto a la amenaza que pueda representar el proletariado europeo o los países periféricos que intenten sacudirse su dominación. Otro tanto puede decirse del capital de los EEUU, del Japón, etc.

En el contexto del capital financiero monopolista, los consorcios combinan su actividad propiamente productiva con maniobras bancarias y financieras vinculadas al Estado, garante, socio y cómplice de los monopolios. En un cierto nivel de desarrollo del capital financiero monopolista, éste evoluciona en capitalismo monopolista de Estado (CME).

El capitalismo monopolista de Estado (CME).

La teoría del CME ha sido debatida ampliamente en la literatura marxista desde que Lenin la adoptara en varios de sus textos políticos a lo largo del periodo de 1917-1919.

Según Lenin, el CME es la fusión de intereses, la “ensambladura” según su propia expresión, del capital financiero monopolista y el Estado. Esta fusión se realiza en beneficio de los intereses de clase capitalista y nunca en interés de los trabajadores.

Un rasgo fundamental del CME indicado por Lenin es la búsqueda de superbeneficios, es decir, no la remuneración media del capital, ni siquiera una remuneración superior al resto, sino la máxima retribución. El superbeneficio no guarda relación con el proceso normal de extracción del plusvalor ni con la “eficacia” del capitalista, se trata en realidad de la fuerza del capital financiero monopolista en acción que arrebata al conjunto de la sociedad un tributo más allá del expolio del plusvalor, sin contraprestación alguna a cambio.

Así, el CME busca que toda la sociedad le tribute, incluidas las fracciones del capital que no forman parte del CME, en razón de su fuerza, es decir, de su control sobre los mercados de dinero y de mercancías, a su dominio de información privilegiada y contactos políticos y militares, etc. Así, el CME explota tanto a los trabajadores como a otros capitalistas e incluso a naciones enteras. Por ello el CME “mundializado” es la forma decadente y final del imperialismo.

El desarrollo del capitalismo es de por sí desigual, como ya lo expresa la ley marxista del desarrollo desigual y combinado. A esta desigualdad, el CME le incorpora una condición deformante que distorsiona y profundiza los ciclos del capital por el efecto “gravitatorio” de la fuerza económica que ejercen los monopolios agrupados en él.

Pero siempre debe tenerse en cuenta que el CME se desarrolla en el contexto general del capitalismo, no constituye un elemento “alógeno” o extraño al conjunto de la economía capitalista, sino que por el contrario es el resultado necesario e inevitable del desarrollo del capitalismo a partir de la década de 1870, proceso potenciado y acelerado por las guerras mundiales de 1914-1918 y 1939-1945.

Naturalmente, el CME que fue descrito por Lenin y el de hoy no son el mismo, sino que el CME ha cambiado y se ha extendido y profundizado. El CME a lo largo de su existencia ha sido siempre una superestructura económica que se asienta sobre el conjunto del capitalismo, es la cúspide de toda la sociedad capitalista. La principal diferencia reside en el hecho de que el CME descrito por Lenin es el CME de tiempos de conflagración militar abierta, se trató de un CME “de guerra”, si se puede usar el término, en un momento en que los bloques imperialistas se enfrentaban abiertamente. Hoy en cambio, los bloques imperialistas colaboran entre sí contra cualquier emergencia de resistencia por parte de la periferia.

Hoy el CME se manfiesta principalmente a través de varios mecanismos económicos, entre los principales:

-Los rescates financieros de la banca y la industria.

-El endeudamiento nacional, público y privado que crece sin parar, y son de hecho los países imperialistas más ricos los más endeudados.

-El manejo de los presupuestos nacionales de los Estados en favor de los grandes consorcios (rebajas de impuestos, “ayudas financieras”, créditos fiscales, etc.).

-Las operaciones conjuntas Estado-monopolios.

-El papel de los monopolios en el mercado militar y en las guerras.

-El papel geopolítico de los energéticos: La lucha por el aseguramiento de materias primas estratégicas.
-El establecimiento de zonas de influencia.

-La exacerbación de los procesos de centralización y concentración del capital a escala nunca vista antes en la historia.

En particular los procesos de concentración y centralización del capital han conducido a la formación de un superconsorcio o coalición que agrupa a las empresas que controlan la economía mundial y que es el núcleo del CME.

En primer lugar están las mayores empresas del mundo, agrupadas como sigue según sus ganancias durante el año 2016 según el Fortune 500:

Walmart, 482 mil millones de dólares (mdd).
State Grid, 330 mil mdd.
China National Petroleum, 299 mil mdd.
Sinopec Group, 294 mil mdd.
Royal Dutch Shell, 272 mil mdd.
Exxon Mobil, 246 mil mdd.
Volkswagen, 237 mil mdd.
Toyota, 237 mil mdd.
Apple, 234 mil mdd.
British Petroleum, 226 mil mdd.
Las 10 grandes totalizaron 2,857,000 de millones de dólares, compárese esta cifra con los 18,000,000 de millones de dólares del producto interno bruto de los EEUU.

Naturalmente en la lista del CME de los bloques EEUU y Unión Europea deben descartarse las compañías chinas que corresponden a otro bloque, y habría que sumar empresas como Microsoft, General Motors, Facebook, Alphabet, entre otras que son clave para identificar el nudo de intereses del CME más poderoso. Un estudio del año 2011 realizado por la Universidad de Zurich determinó que un grupo de 147 empresas se hallan a la cabeza de un superconsorcio que controla más de 43 mil empresas que liderean la economía mundial.

Según los autores del estudio: “La estructura de la red de control de las empresas trasnacionales afecta a la competencia del mercado mundial y la estabilidad financiera…

“Encontramos que las corporaciones trasnacionales forman una gigantesca estructura como corbata de lazo y que una gran parte de los flujos de control conducen a un pequeño núcleo muy unido de instituciones financieras. Este núcleo puede ser visto como un bien económico, una ‘super entidad’ que plantea nuevas cuestiones importantes, tanto para los investigadores y responsables políticos.

“El estudio encontró que 147 empresas desarrollaron en su interior una ‘super entidad’, controladora del 40% de su riqueza. Todos poseen parte o la totalidad de uno y otro. La mayoría son bancos -los 20 top, incluidos Barclays y Goldman Sachs. Pero la estrecha relación significa que la red podría ser vulnerable al colapso.” (Nota del Daily Mail donde el estudio se reseñó por primera vez http://www.dailymail.co.uk/sciencetech/article-2051008/Does-super-corporation-run-global-economy.html también ver la nota de www.cubadebate.cu : http://www.cubadebate.cu/especiales/2012/11/06/147-corporaciones-controlan-la-economia-del-mundo-occidental/#.WbCzaSeQy01 ).

Este “núcleo de control” o CME representa menos del 1% de las empresas. Sigue la nota de cubadebate.cu:

La riqueza global del mundo se estima que ronda los 200 billones de dólares, o sea, dos centenas de millones de millones. Según Peter Phillips y Kimberly Soeiro, el 1% más rico de la población del planeta agrupa, aproximadamente a 40 millones de adultos. Estas personas constituyen el segmento más rico de las primeras gradas de la población de los países más desarrollados e, intermitentemente, en otras regiones.

Lenin explicó con detalle, que al concentrar grandes cantidades de capital de la sociedad y al controlar sus principales operaciones económicas, se crea una fuerte dependencia del capital industrial con respecto al capital bancario, al grado que se realiza una fusión. Esta fusión entre el capital bancario y el capital industrial, es lo que conocemos como el capital financiero. Paralelo a esta fusión, se impulsa la unión personal entre los banqueros y las grandes empresas monopolistas, a través de la adquisición de acciones y de la designación de los directivos en los consejos de administración, de los bancos en las compañías y viceversa.

Este desarrollo del capital financiero ha llegado a tal grado, que actualmente los dueños de las grandes empresas monopólicas del petróleo mundial, son los mismos que controlan los principales bancos monopólicos del mundo. Como lo menciona la revista Forbes “Las finanzas y el petróleo son los ejes de la economía mundial.” (Las 15 empresas financieras, 2013).

Con la adquisición de acciones, se asegura la fusión entre las empresas monopólicas del petróleo y los bancos monopólicos. Al buscar quienes son los principales accionistas de los bancos y empresas petroleras más grandes del mundo encontraremos que tienen en común a los mismos accionistas. Los principales 4 accionistas son State Street Corporation, Vanguard Group, BlackRock y FMR (Fidelity), con más del 40% de las acciones. (Subrayado de la Redacción)

Estos gestores de activos, fueron creados por la oligarquía financiera para generar ganancias a partir de acciones y bonos de deudas, eludiendo cualquier tipo de regulación o pago de impuestos. A través de estos mecanismos, la oligarquía financiera ha logrado generar ganancias del dinero, a una escala sin precedentes y con un campo de acción planetario.

Este es el origen de las grandes cantidades de capital ficticio que inundan la economía. Tan solo basta ver las enormes cantidades de dinero que manejan estos gestores de activos, por ejemplo: State Street Corporation tiene activos cotizados en 1.9 billones dólares; Vanguard Group opera con 1.6 billones; FMR con 1.5 billones y destaca el caso de BlackRock con 3.6 billones de dólares. (Phillips & Soeiro, 2012).

“Según el libro de David Rothkopf ‘Superclase: la Élite de Poder Mundial y el Mundo que Está Creando’, la super élite abarcaría aproximadamente al 0.0001% (1 millonésima de la población del mundo y conprendería a unas 6000 a 7000 personas, aunque otras señalan 6660, entre ese grupo habría que buscar a los dueños de las 147 corporaciones que cita el estudio de los investigadores de Zurich.” (http://www.cubadebate.cu/especiales/2012/11/06/147-corporaciones-controlan-la-economia-del-mundo-occidental/#.WbCzaSeQy01 ).

Perspectivas.

Al terminar la segunda guerra mundial, se estableció un consenso entre las potencias imperialistas que acordó posponer los conflictos entre las propias potencias para hacer frente común contra el socialismo y la emancipación de las colonias y países periféricos. Esta “Santa Alianza” contrarrevolucionaria ha tenido a los EEUU como su lider natural y su principal fortaleza mundial. Al pacto se sumaron todas las potencias de Europa occidental incluyendo la Alemania del oeste, redimida de sus crímenes nazis; también se sumaron Canadá, Australia y Japón. Las grandes potencias adoptaron la doctrina estratégica de admitir el dólar como la moneda del mercado mundial y no permitir que ni un sólo territorio pasara al campo socialista, aunque se tratara de la última isla del Pacífico. Para ello el imperialismo se aliaría en lo sucesivo con toda fuerza reaccionaria local o regional que se mantuviera alineada con las potencias, sin importar el costo en vidas, pérdidas económicas o descrédito.

Esta doctrina entró en acción en Corea (1950-52), Cuba (1960), Vietnam (1945-75) y muchos otros países a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI. No siempre esta estrategia ha logrado su propósito pero sí se apuntó su mayor “logro” al conseguir el derrumbe del Estado soviético y de todas las democracias populares de Europa oriental y al lograr revertir la descolonización de África, América Latina y Asia, restableciendo así el poderío de las potencias imperialistas a escala global, desde luego a costa de un continuado baño de sangre en todos los continentes y una explosión de la miseria hasta los últimos rincones del planeta. La “Santa Alianza” de la “guerra fría” se mantiene hasta la fecha aunque no sin fisuras, impulsando la reacción a escala planetaria, con el costo que ello implica para todos los trabajadores.

En las condiciones actuales se puede prever un reforzamiento del CME a escala planetaria, debido a que permanecen vigentes y acelerados los procesos de concentración y centralización del capital, lo que seguirá engendrando guerras y estimulando los choques entre los bloques liderados por los EEUU, Alemania, Rusia y China, el deterioro del problema de la deuda y el deterioro de los términos de intercambio de los productos de los países periféricos, al grado que la explotación de los trabajadores se incrementará aún más.

Sin embargo, el CME y el capitalismo en general presentan fisuras y contradicciones que le impiden estabilizarse definitivamente, por el contrario, el capitalismo contiene las semillas de su propia destrucción, y genera ya el rechazo de los trabajadores que hoy sigue manifestándose y que se incrementará; de manera que en un momento dado ese descontento se traducirá ineluctablemente en la creación de organizaciones de masas propias de los trabajadores.

El capitalismo monopolista de Estado en tanto que constituye el estadio más avanzado del capitalismo y es ya la forma dominante a nivel mundial, como tal, sienta las bases económicas y la necesidad del establecimiento del socialismo.

Como ya apuntaba Lenin, el socialismo se vale del desarrollo alcanzado por el capitalismo, contrario a lo que sostiene el reformismo que pretende únicamente “suprimir” los rasgos mas agudos del regimen social, pretendiendo que no es el capitalismo en general el origen de los males que hoy depredan a la humanidad, sino el “neoliberalismo”, el “capitalismo de compadres” y demás invenciones reformistas que no hacen sino encubrir con frases la explotación y las contradicciones que son la esencia del régimen vigente.

El reformista tiembla de rabia con el recuento de las “hazañas” del gran capital: las guerras, la explotación y el empobrecimiento, la depredación ecológica, la inflación monetaria y el endeudamiento; pero traduce esta indignación en el sentido de que el monopolismo, el CME, debe ser erradicado sin derrocar al capitalismo en su conjunto, en la mente reformista se forja la idea de un capitalismo depurado de monopolios y maquinarias burocráticas a su servicio de él; se imagina un capitalismo “democrático y liberal” donde vuelva a preominar la “libre competencia”. Pero en la realidad, de lo que se trata es de abolir el capitalismo a nivel mundial, y reemplazarlo con el régimen social socialista que abra paso al comunismo.

El socialismo, como lo concibe el marxismo, es la democracia proletaria que tiene como fundamento económico la gran producción centralizada, los monopolios sin capitalistas, que por ello dejan de ser fuente de anarquía, explotación y guerras. Sólo los monopolios socialistas pueden establecer orden en la producción y el consumo en beneficio de toda la población.

Por todo esto, frente a la violencia económica, ideológica y político-militar del imperialismo es imperativo que el proletariado oponga la solidaridad internacionalista, rechazando tajantemente la escalada de tensión militar que los EEUU han desatado en la península coreana, en Próximo oriente y en Sudamérica, tensión militar detrás de la cual se halla el intento del imperialismo estadunidense por minar el desarrollo de su principal competidor, China. El equilibrio militar entre China, los EEUU y Rusia define el momento actual, los trabajadores no pueden resignarse a quedar atrapados en una situación semejante a la que llevó a las guerras mundiales del siglo XX, si bien una guerra termonuclear no está a la vista, sí es patente la agresividad del imperialismo de los EEUU, que no duda en buscar el arrinconamiento de Rusia y China, otras potencias nucleares, que hasta ahora se han limitado a plantear acciones defensivas frente a los EEUU y los aliados de éstos, pero conforme se agudice la carrera por los recursos y las zonas de influencia, es de esperar que la tensión entre todas las grandes potencias y sus aliados escale hasta límites insospechados.

El proletariado no debe esperar que esta situación se presente, debe crear ya sus propias organizaciones de clase y unirlas a nivel internacional dirigiéndolas sin rodeos en contra del imperialismo, en contra del saqueo de las neocolonias y semi-colonias, en contra de la explotación de unos países por otros y del despedazamiento que las potencias llevan a cabo para obtener superbeneficios, esto es, debe luchar por la condonación de las deudas externas, contra el deterioro de los precios de intercambio y, especialmente, en contra de las guerras imperialistas.

Este, a muy grandes rasgos, el programa y la táctica que tienen frente a sí los trabajadores del mundo, especialmente los proletarios. Por ello nuestra consigna sigue siendo y será:

“¡Proletarios de todos los países, uníos!”

Perspectivas para México 

¿Cómo está México? 

En la vanguardia. Nos han demolido económica, política y culturalmente. Este es el país con la cuarta burguesía más grande del planeta después de la estadounidense, japonesa y alemana.  ¿Cómo se volvieron tan millonetas? Pues aumentando las horas de trabajo de los obreros. México es el segundo país más trabajador por horas del mundo, solo después de Turquía.  No sería raro que fuese el país en donde más plusvalor se le extraiga a los trabajadores. Esta expoliación ya tiene repercusiones en la salud de las masas. Es el segundo país en obesidad y el primero en infantil, como consecuencia es el que tiene más diabetes en el mundo. 

Mente sana en cuerpo sano se suele decir. Si no hay cuerpo sano es difícil para la mente serlo. Es el país con más bullying en el planeta y el país de la OCDE peor evaluado en matemáticas y lectura. Es el segundo más violento después de Siria y el más violento para los periodistas. Es un país sembrado de fosas comunes, y que ha desarrollado un culto a la “Sagrada muerte”. 

Este es un país cuyo régimen ha entrado en decadencia y si permitimos que se mantengan las cosas como hasta ahora está se descompondrá indefectiblemente.

¿Y su aparato estatal?  

El ejército es la principal institución del estado. Es por lo tanto una buena ventana para mirar al interior. Ana Lilia Pérez en su libro “Verdugos” publicó que tras el inicio de la guerra contra el narco,  cada año 470 de los miembros del ejército ingresan en hospitales por diagnóstico de enfermedades mentales. De hecho, entre 2006 y 2013  20,469 de  los efectivos reciben atención especializada por trastornos psicológicos ¡La milicia mexicana está esquizofrénica!  ¡Parece que ha perdido la cabeza!

Nunca había sido tan impopular en su historia el presidente. Engels y Lenin explicaron hace tiempo que el Estado es una herramienta de la clase dominante para contener a la clase trabajadora. Pues bien, las relaciones de Peña aquí tampoco van marchando. Hace unos días se hizo saber que Claudio X González, prestigioso miembro de la burguesía  entró en conflicto con el señor presidente. Pero esta no es la única disputa entre las “elites”. Sus relaciones con Televisa se han venido desmoronando. En última instancia la televisora quiere frenar su inevitable bancarrota a través de recursos públicos que Peña tendría que proveer. Para eso lo hizo presidente. Desafortunadamente para la televisora Peña tiene otros propósitos. 

¿Y la clase obrera? 

En nuestro documento “El papel de los comunistas en nuestros tiempos” escribimos lo siguiente:

“Hace tiempo Greg Oxley explicó que la cuestión que desató la revolución francesa fue el pago de las deudas del régimen. ¿Quién las pagaría? ¿La monarquía en bancarrota? ó ¿la plebe? Está ultima no permitió que se le cobrará en forma de impuestos, de aquí el gran encontronazo entre las clases. Igual que ayer, la revolución socialista en el planeta estallará por la misma cuestión.”

De acuerdo a “The Economist” la burbuja especulativa de los bancos del mundo es de 100 billones de dólares mientras que la de 1929 fue sólo de un billón. La quiebra financiera del sistema mexicano no es menos catastrófica. El déficit de las bolsa de los pensionados del país asciende a 7 billones de pesos, recursos que presumiblemente han sido usados para evitar la crisis en México de 2008. El hoyo negro de las finanzas privadas se ha vuelto un hoyo negro de las públicas. ¡Esta es la razón financiera de la contrarreforma educativa!

Los trabajadores están siendo expoliados de la misma forma que en Grecia. Desafortunadamente, en México ni siquiera se han manifestado como en aquel país. Esto se debe a los dirigentes de las organizaciones del proletariado. El retraso de la revolución socialista es causado por estos personajes.

¿Cómo está Morena?

En  el texto arriba citado también escribimos lo siguiente sobre el origen del partido:

El programa de ambos partidos, PRD y MORENA, es básicamente el mismo, por eso caracterizamos a Morena como un PRD independiente, casi de la misma naturaleza que el  USPD en Alemania y el Partido Laborista Independiente en Inglaterra. Los partidos independientes están a la izquierda del partido de masas tradicional del cual se escindieron (por ejemplo los partidos arriba mencionados), sin embargo, no toman el marxismo como programa de lucha, su oposición al régimen  es una posición intermedia entre el marxismo y el reformismo tendencia política se le suele llamar centrismo. He aquí la diferencia, Morena ni siquiera es centrista, aún se mantiene en el reformismo clásico.

León Trotsky explicó hace tiempo que la obligación de los marxistas es participar en dichos partidos para nutrir el ala izquierda de ideas marxistas. Por otro lado esta clase de partidos surge cuándo la lucha de clases va en ascenso y el partido tradicional se va descomponiendo como una opción de izquierda ante las masas trabajadoras, en este sentido podemos  definir  un partido independiente como una continuación del partido tradicional más orientada a la izquierda.

Estos partidos no son inmutables, la dialéctica explica que todo se mueve a partir de la generación de contradicciones que conforme pasa el tiempo se incrementan hasta estallar. Las bases de dichos partidos se van haciendo a la izquierda (empiezan a mirar la estrella roja del socialismo científico) mientras que los dirigentes mantienen sus viejas ideas reformistas, por eso surgen grupos que piden políticas a la izquierda de las burocracias antes descritas, empiezan los forcejeos hasta que esta situación se vuelve insoportable para ambas partes.

Tras grandes acontecimientos se da la ruptura. Los burócratas suelen regresar a la organización clásica mientras que las masas bajo una dirigencia comunista suelen formar una nueva organización de masas marxista.   Hoy  es   muy   factible   la   constitución  de   un  partido   comunista   de masas  (por   supuesto,   anti-Stalin).   Por  eso   es fundamental la participación de los bolcheviques-leninistas en dichas organizaciones. De no existir cuadros participando de forma regular en el partido se perderá la oportunidad de expandir las ideas del marxismo a toda la clase trabajadora, en algunos casos (como en el Estado español durante la revolución) los estalinistas aprovecharon esta oportunidad para crecer cuantitativamente entre las juventudes socialistas debido a que Nin y Andrade desistieron de participar en ellas, y en otros casos, como el nuestro, lúmpenes  desclasados  cercanos   a   la  policía   haciéndose   pasar   por  socialistas podrían   tomar  la  oportunidad   para  vender   el movimiento y reventarlo (suponiendo que estas cucarachas puedan hacer tanto).

Reiteramos lo escrito en el documento arriba citado. Para mayores detalles recomendamos la lectura de dicho documento. Puntualizamos los siguientes aspectos: 

Primero. En este fragmento queda claro porque los marxistas trabajamos en las organizaciones de masas. Los trabajadores no siguen pequeños grupos por más correctas que sean sus ideas. 

Segundo. Las tensiones entre base y dirigentes arriba mencionadas son conocidas por todos; generadas por la imposición de candidatos expriístas y expanistas en el partido, de capitalistas como Alfonso Romo dentro del partido, del viejo aparato zedillista como fuente de ideólogos, etc. Ya en el periódico Revolución hemos escrito a detalle cada uno de estos casos y no valen la pena describirlos aquí por cuestión de espacio.

Tercero. Una revolución socialista en México es inevitable tarde o temprano y  pondrá fin a las diferencias en Morena. Obligará a las bases a ponerse al frente de dicha movilización, en contraste,  los burócratas se opondrán a ella con todas sus fuerzas. Una vez que todos hayan visto el nefasto  papel de los últimos auguramos una escisión de masas que terminara con la creación de un Partido Comunista. Queremos ponernos al frente. Debemos ponernos al frente.

¿Qué hay de la dirigencia de las organizaciones del proletariado?

Para nosotros los marxistas la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases. Para los reformistas esto es un libro cerrado con siete sellos. 

Por ejemplo, Fernández Noroña señala que la historia de Francia es “Una historia con claroscuros” (!). Batres Guadarrama, no menos extraviado, dice que la historia de México después de la Segunda Guerra Mundial es consecuencia de las libertades económicas (reformas) otorgadas por el PRI, pese a su régimen antidemocrático. Mientras  festeja lo que  considera  el carácter democrático del PAN de aquellos días en contraposición a su propuesta económica. O sea, Batres no escribe nada sobre el boom económico mundial posterior a la Segunda Guerra Mundia y la consecuente consolidación del reformismo y estalinismo. No se molesta en mencionar un poco sobre economía mundial en todo su libro. 

Ninguno de los dirigentes reformistas  es capaz de comprender lo más mínimo la política internacional. Su error radica en disolver las clases sociales, ni siquiera aceptan su existencia.

López Obrador (AMLO) no razona de forma muy distinta. Reniega de Maduro en los mítines de masas y parece no tener postura en política internacional. De hecho, su postura sobre Venezuela es de derecha. No hay pronunciamiento sobre los asesinados del movimiento chavista por parte de la derecha, ni hace un mínimo llamado de solidaridad etc. Cualquiera que se reconozca de izquierda debe lamentar esta miserable postura.

Más miserables son Francisco Ignacio Taibo II y Rafael Barajas quienes se opusieron a la huelga de los trabajadores de La Jornada, más aún, llamaron a organizar grupos de choque  “pacíficos” contra la huelga. En este sentido están organizando pandillas contra los obreros organizados como los grupos de derecha extrema en Estados Unidos y Europa. Son la “izquier-derecha”. Iniciada la revolución estos personajes se inclinarán hipócritamente del lado de esta porque todo el tiempo buscarán sabotearla. No los podemos considerar nuestros camaradas.

Debe quedar claro que los comunistas no estamos en Morena por los personajes, no estamos por López Obrador. No somos sus epígonos. Vamos a dicho partido porque queremos ganar a la clase trabajadora para el programa del marxismo revolucionario. El PRD degeneró en 18 años, morena sólo en 18 meses. Las razones son exactamente las mismas: renegar del marxismo revolucionario en última instancia.

Nuestra posición con respecto a López Obrador

AMLO es  apoyado por una parte de la clase dominante mexicana, la parte de ella que se ha sumado a su campaña. El mejor ejemplo es Alfonso Romo. Esto no significa que la burguesía apoye el “proyecto de nación de Morena”, de hecho ya hay una división entre ellos. La fracción que Andrés Manuel llama “mafia” se ha beneficiado de contratos jugosos con el gobierno, mientras que los demás empresarios que no han sido beneficiados por las contrataciones buscan a Morena para enfrentarse y satisfacer sus mezquinos intereses. Esa es la molestia de unos contra otros. Ningún grupo o clase social abandona sus privilegios sin antes luchar por ellos. Habra grandes choques en el 2018.  Aclaremos: a pesar de que Claudio X Gonzalez esté peleado por el momento con Peña esto no significa que permitirá un gobierno de Morena. 
AMLO no es un político igual a los del PRI y el PAN. A pesar de que todos ellos son políticos burgueses tienen misiones distintas. Los del PRI-AN toman el papel de ofensiva contra la clase trabajadora, mientras que los dirigentes de Morena en los últimos años se han encargado de amarrarle los pies y manos al movimiento. Un ejemplo de esto fue cuando nos prometieron que defenderían Pemex contra la privatización hasta sus últimas consecuencias y esto no se dio, se desentendieron de su propia palabra.

A nuestro parecer, un gobierno de López Obrador sólo puede llegar a realizarse gracias a una revolución.  ¿Qué significa revolución? León Trotsky lo aclara en el prólogo de su libro “La historia de la revolución rusa”:

‘El rasgo característico más indiscutible de las revoluciones es la intervención directa de las masas en los acontecimientos históricos. En tiempos normales, el Estado, sea monárquico o democrático, está por encima de la nación; la historia corre a cargo de los especialistas de este oficio: los monarcas, los ministros, los burócratas, los parlamentarios, los periodistas. Pero en los momentos decisivos, cuando el orden establecido se hace insoportable para las masas, éstas rompen las barreras que las separan de la palestra política, derriban a sus representantes tradicionales y, con su intervención, crean un punto de partida para el nuevo régimen. Dejemos a los moralistas juzgar si esto está bien o mal. A nosotros nos basta con tomar los hechos tal como nos los brinda su desarrollo objetivo. La historia de las revoluciones es para nosotros, por encima de todo, la historia de la irrupción violenta de las masas en el gobierno de sus propios destinos.
Cuando en una sociedad estalla la revolución, luchan unas clases contra otras, y, sin embargo, es de una innegable evidencia que las modificaciones por las bases económicas de la sociedad y el sustrato social de las clases desde que comienza hasta que acaba no bastan, ni mucho menos, para explicar el curso de una revolución que en unos pocos meses derriba instituciones seculares y crea otras nuevas, para volver en seguida a derrumbarlas. La dinámica de los acontecimientos revolucionarios se halla directamente conformada por los rápidos, tensos y violentos cambios que sufre la sicología de las clases formadas antes de la revolución.

Sin desatar la lucha de clases no habrá gobierno de Morena. AMLO quiere llegar a través de las elecciones populares al poder, esto es imposible, lo han demostrado los últimos 15 años. Esta obsesión se llama cretinismo parlamentario. López Obrador aborrece la revolución. Se imagina muy fuertemente que hablando con los empresarios bastará para evitar el desastre nacional y como representante de los proletarios querrá llegar a acuerdos. Se ve asimismo como el personaje central quien ha descubierto una nueva fórmula jamás vista en la historia, cree que puede poner de acuerdo a las clases sociales y mantener un Estado armonioso. No es el primero. La socialdemocracia en la segunda mitad del siglo XIX creyó lo mismo y todos sabemos cómo terminó.

Los reformistas nos agarran  con una de sus manos, en la otra esconden un cuchillo que nos clavaran tan pronto como puedan. Este es el caso de Tsipras y Syriza en Grecia. Las masas votaron por “NO” en el plebiscito, sin embargo, Tsipras  desconoció la voluntad del pueblo del cual siempre ha desconfiado. 

Nosotros como marxistas apoyamos a AMLO en la medida que impulse el movimiento obrero y le haga sacar conclusiones  revolucionarias y nos oponemos a sus medidas cuando le ocultan a los obreros el poder que tienen en sus manos. Somos el sepulturero revolucionario del orden social existente. Somos el partero de la sociedad socialista. 

La revolución pondrá a AMLO en el poder y a su vez se lo quitará a los terratenientes y capitalistas. Tomará las riendas a pesar de su voluntad, lo hará forzadamente, aborrecerá la revolución que le pondrá a él mismo en el poder. Desafortunadamente López Obrador regresará el poder a sus antiguos poseedores. Esta será la paradoja de la revolución. 

Puede iniciar de arriba abajo como una revolución palaciega y semanas después desenvolverse como una insurrección por abajo. Esto fue lo que ocurrió tras el desencuentro entre Elba Esther Gordillo y Peña Nieto. Hace cuatro años explicamos que tras este encontronazo sería posible un levantamiento de masas y semanas después iniciaron las movilizaciones contra la reforma educativa.

Como cualquier revolución cuando empieza, las cosas cambiarán muy poco tras su apertura. Las masas se irán de luna de miel. Estarán ebrias de felicidad al ver que su dirigente está en el poder. Tiempo después verán y comprenderán que su vida ha cambiado muy poco o casi nada y querrán retomar las riendas del movimiento. 
Todo lo anterior no significa que debemos abandonar nuestro trabajo en Morena y dedicarnos a gritar a los cuatro vientos histéricamente que AMLO nos  ha traicionado. En lo absoluto, hoy más que nunca debemos permanecer en este partido. Sólo una persona que no comprende el materialismo dialéctico niega esta conclusión. 

Andrés Manuel representa un accidente histórico, como Kerensky en 1917. Su actitud con nosotros será la misma que la de su antecesor contra los bolcheviques hace un siglo cuando tomó el poder; perseguirnos, encarcelarnos, asesinarnos, amedrentarnos en el nombre de la unidad nacional etc. El proletariado con o sin él se levantará, sólo necesita algún “pequeño pretexto” para hacerlo. AMLO juega ese papel, es un accidente histórico. 

Si nosotros vociferáramos contra el reformismo en abstracto, de forma puramente retórica nadie nos entendería ni escucharía. Las masas aprenden de sus experiencias, de las experiencias de los grandes acontecimientos. Tienen que pasar por la escuela del reformismo para comprender que éste  no  resolverá los problemas que nos aquejan. Trotsky explicó que para derrocar a Kerensky  tuvieron que llevarlo hasta lo más alto posible, de manera análoga será con AMLO. Sólo estando en el poder mostrará su verdadera cara.  Las masas tras haber oído nuestro discurso durante todos estos años verificarán  que nuestras ideas eran correctas y nos seguirán.

Pero hoy, mientras tanto, antes de ganar a las masas debemos ganar a su vanguardia, quien, a nuestro parecer, milita en Morena. Éste es nuestro propósito en el partido. Nos debemos a los trabajadores, no a los dirigentes.  Nos interesan las organizaciones de masas porque cuando empiezan las revoluciones estas mismas masas las retoman para luchar. Los proletarios no toman pequeñas organizaciones por correctas que sean sus ideas, retoman lo que ellas conocen. Este es el caso de Morena pese a ser un PRD independiente.

Septiembre 2017

Periódico Revolución
Sobre el Autor: Periódico Revolución
Es una publicación impresa y digital, como un esfuerzo de Morena Socialista para recuperar la teoría marxista al interior del partido morena.