Escrito por: Eduardo Piña

El modelo.

En México hay tres realidades: la que viven quienes integran los estratos socioeconómicos de la parte superior de la pirámide, la realidad que vive la clase media y aquella que viven los pobres. Asimismo, existen dos modelos: el neoliberal y el del “capitalismo con rostro humano”. El segundo lo impulsa AMLO, el primero; el sistema, del que Margarita Zavala forma parte.

El neoliberalismo se basa en reducir al estado hasta el punto en que este sirva para regular las condiciones de mercado que favorezcan las actividades económicas y para funciones legales y políticas, es decir, el estado no debe intervenir en la esfera económica, pero debe procurar el cumplimiento de la ley, generar infraestructura y estabilidad política. Ese es un buen ambiente para los negocios. En México, el modelo neoliberal comenzó a operar en los ochenta.

Los resultados del modelo neoliberal para nuestra sociedad son claros. No pretendo entrar en una retahíla de argumentos contra el neoliberalismo, pero sostengo que este modelo no ha beneficiado a la gente que vive la tercera realidad que mencioné en líneas anteriores, al contrario, esa realidad se ha vuelto más dura, más difícil y más deseperanzadora, además, la clase media también experimenta un empeoramiento en sus condiciones de vida. Sin embargo, sí hay beneficiarios del neoliberalismo: los millonarios, los dueños de grandes empresas y la cúpula política, que se beneficia con la corrupción de este país. Margarita Zavala representa la continuidad del modelo neoliberal, el que no nos conviene a la mayoría de mexicanos, pero sí a los menos.

La candidata.

Después de los pésimos cálculos sobre las preferencias electorales que hicieron las encuestadoras más citadas por los medios de comunicación dominantes en las elecciones presidenciales de 2012, hoy día se ha vuelto a recurrir a ellas para hablar sobre los próximos candidatos a la presidencia de México. Por más absurdo que parezca, Margarita Zavala encabeza las preferencias de los mexicanos para ocupar la silla presidencial, según algunas de estás casas encuestadoras. Pero lo digo con firmeza, esas encuestas, de nuevo, están erradas.

Esta señora panista representa el gran interés por la continuidad del modelo que contraviene el mejoramiento de las condiciones políticas y económicas de la mayoría de mexicanos. Ante la mala imagen que ha dejado el regreso del PRI al gobierno federal, por la falta de nombres fuertes dentro del mismo partido y como las diferencias entre el PRI y el PAN son de carácter secundario, se ha impulsado a Margarita Zavala desde el perfil de alguien con principios, con ética, una mujer independiente, con una larga trayectoria en las luchas de género y con un profundo amor a su país. De lo anterior, Margarita tiene muy poco.

Margarita Zavala pretende construir su candidatura a partir de lo que cualquier político sin experiencia puede hacer: erigirse como el nuevo modo de hacer política, además, impulsada por un profundo amor a su país y como una mujer con convicción para ir por sus sueños. Lo principal es el carácter de mujer audaz, capaz, dedicada, que encara a los hombres y vista por estos como su igual, una mujer líder, en suma, se intenta crear un portento de mujer y de político.

Un proceso que utilizaron para darle espacio en la televisión al tema de Zavala, fue la candidatura presidencial de Hillary Clinton en EEUU. Detrás de todo, se apreciaba una burda, simplista, risible comparación entre la candidata americana y la mexicana. Resulta así porque Zavala jamás ha gobernado un municipio, estado o delegación. No ha ocupado puestos en alguna secretaría en cualquiera de los tres niveles de gobierno (con excepción de presidir el DIF nacional, algo que han hecho muchas otras primeras damas), tampoco ha ganado alguna elección con el apoyo popular, cuando fue diputada lo hizo por la vía plurinominal. Como resulta evidente, Hillary Clinton y Margarita Zavala sólo tienen en común dos cosas: el género y un ex presidente como marido.

Del contenido político de su campaña no es posible hablar porque no existe. Las entrevistas y apariciones públicas de la panista se inscriben en actos publicitarios, esta ahí para que la conozcan, no para proponer. Doy algunos ejemplos. No se conoce la posición de Margarita Zavala sobre los matrimonios entre personas del mismo sexo, sobre la adopción para estas parejas. No ha marcado una posición respecto a la lucha contra el crimen organizado. No hay propuestas de política económica, de combate a la corrupción, de política exterior, etc. En suma, la candidatura de la señora Zavala no tiene sustancia política, se basa en frases armadas, frases que podemos escuchar en cualquier otro político. La señora es un político ordinario, cualquiera.

No hay experiencia de gobierno ni contenido político, ¿Por qué impulsarla? Dos cosas: porque ha demostrado ser el modelo de político predilecto para los grupos de poder en México; disciplinada, maleable, sacrificable y menos manchada por la política que el resto de precandidatos del sistema. Segundo, el grupo de FECAL dentro del PAN aún tiene peso político, su sexenio no es tan mal visto por quienes detentan el poder y como lo principal es la continuidad del sistema, ven en Margarita una posibilidad de conseguirlo.

El pueblo de México está en condiciones muy adversas; muchos mexicanos viven en la miseria más grande. No hay buenos servicios públicos, un salario ominoso y en general, pésimas condiciones laborales en el campo y en la industria. En contraposición, las fortunas de los hombres más ricos de este país se incrementan aceleradamente año con año, los políticos de alto rango hacen las suyas amparados en la corrupción. Para estos políticos y para los millonarios del país, las cosas van bien así como están, no para el resto de nosotros. Margarita Zavala y cualquier político del sistema representa que las cosas sigan así, ellos más ricos y poderosos; nosotros más pobres e indefensos.

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