Ana Rodríguez

Componente ideológica.

Se ha dicho que la reforma educativa es laboral y no ideológica. No estamos de acuerdo, de hecho, este punto es tan importante que fue el primero en emprenderse. La educación ha sido minada desde hace 25 años de manera gradual, por eso nos ha parecido imperceptible. Éste es el verdadero punto de arranque de la reforma educativa, los actuales ataques a las pensiones es lo único que le resta a la clase dominante por liquidar. Desafortunadamente, en México, sólo se atienden los problemas hasta que han alcanzado un altísimo nivel de deterioro. De este error hay varios partícipes, entre ellos la heroica CNTE por haberse mantenido callada hasta apenas hace unos años.

Permítanse recordar. Antes en las escuelas secundarias se enseñaban como materias distintas las ciencias; física, biología, química, eran tres cursos distintos de tres años cada uno. Sumando cada curso podríamos decir que se tenía «nueve años» de ciencia (más matemáticas). Actualmente, todas estas asignaturas se imparten como una sola llamada «ciencias naturales», sólo hay tres años obligados de ciencias básicas en secundaria.

De manera análoga la reforma energética. Esta tiene su origen por las mismas fechas, cuando empresas particulares empezaron a ser contratadas por Pemex para sustituir su trabajo. Lo mismo ocurrió con el resto de las paraestatales, desde los noventas han sido vendidas una a una y no de forma abrupta, para evitar en la medida de lo posible explosiones sociales. En resumen, la educación ha sido lapidada desde hace tiempo y lo único que resta por defender son las pensiones del magisterio.

Carlos Marx explicó hace tiempo en «El capital» que la única mercancía cuyo valor depende del nivel cultural de la clase trabajadora es la fuerza de trabajo, por eso, el salario es más alto en países de primer mundo que los de tercero, en muchos casos, es tan miserable que los capitalistas no necesitan comprar grandes maquinarias para la producción en masa porque es más barato invertir en fuerza de trabajo que en máquinas, por eso, en zonas de la India y la China se sigue trabajando de manera rudimentaria sobre todo en la industria textil.

Destruir la cultura en México traerá consecuencias económicas. La fuerza de trabajo se abaratará tanto como en los países arriba mencionados; sin pensiones, salarios dignos, empleos la situación en México será muy semejante a la de África. Para rematar han dejado casi sin presupuesto al Conacyt, INBA e INAH. Esto demuestra que la reforma contra la educación no sólo es económica.

Componente económica.

Ya antes hemos dicho que el sistema capitalista cayó en 2008 y que fue rescatado por el Estado. En Estados Unidos Chrysler estaba en bancarrota así que la maquinaria estatal estadounidense tuvo que comprar el 49% de las acciones. En México comercial mexicana fue rescatada por el gobierno de Calderón.

¿De dónde salió el dinero para dichos rescates? Muy sencillo, de los presupuestos públicos. Y ¿Quién pagará el déficit público?, este es el kit de la cuestión. Esta fue la cuestión que originará la revolución socialista. Los capitalistas una vez más querrán poner la deuda en los hombros de los obreros, pero estos no lo permitirán. El gobierno federal tiene un déficit de 10 millones de pesos de recursos públicos sin considerar los estados, el estado no tiene dinero por eso no concede a los maestros, no es una cuestión de voluntad sino material.

No se le puede sacar agua a las piedras, el gobierno federal está en bancarrota, los recursos se los entrego por completo a los grandes capitales para solventar sus deudas. Los capitalistas tienen nuestras pensiones, ¡Hay que arrebatárselas! Esto sólo puede significar la expropiación de la burguesía y poner todos los medios de producción bajo control obrero.

Sólo el socialismo salva, si en los siguientes años la burguesía no es expropiada millones de trabajadores no recibirán su pensión, otros millones no podrán jubilarse y perderán su Seguridad Social. Hoy más que nunca ¡socialismo o barbarie! Triunfa la revolución o la humanidad desaparecerá. Hoy más que nunca el viejo Trotsky tiene razón:

«Las charlatanerías de toda especie según las cuales las condiciones históricas no estarían todavía “maduras” para el socialismo no son sino el producto de la ignorancia o de un engaño consciente. Las condiciones objetivas de la revolución proletaria no sólo están maduras sino que han empezado a descomponerse. Sin revolución social en un próximo período histórico, la civilización humana está bajo amenaza de ser arrasada por una catástrofe. Todo depende del proletariado, es decir, de su vanguardia revolucionaria La crisis histórica de la humanidad se reduce a la dirección revolucionaria». (León Trotsky. El programa de transición).

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