Por Gilberto Mayoraga

Es común encontrar que se difunden toda clase de nociones difusas o francas tergiversaciones en lo que respecta a los conceptos fundamentales del socialismo.

A este respecto, las obras clásicas de Marx, Engels y Lenin no abundan en alusiones directas de lo que ellos vislumbraban como la sociedad socialista, ya que eran reacios a brindar fórmulas acabadas o ideas que pudieran llevar a la elaboración de “recetarios” dogmáticos para los futuros movimientos socialistas.

No obstante ellos sí que brindaron ideas clave para entender la transición del capitalismo al socialismo y del socialismo al comunismo.

Por principio, el socialismo es un modo de producción, es decir, es un modo histórico concreto de orgnización social, y como todo modo de producción se caracteriza por determinadas relaciones sociales de producción.

En todo modo de producción de una sociedad dividida en clases, las relaciones sociales de producción son relaciones de dominación, por ejemplo, son aquellas que existen entre amos y esclavos en la sociedad antigua, entre señores feudales y siervos en la sociedad feudal y entre capitalistas y trabajadores en la sociedad capitalista. Estas relaciones determinan quién posee los medios de producción (o sea la industria, el comercio y los servicios) de la sociedad y para qué los usan, o sea, determinan quién posee y quién trabaja.

El socialismo en su primera etapa toma para la sociedad los medios de producción por medio del Estado proletario surgido de la revolución socialista, esto implica una fase de transición en la que el socialismo desposee a la clase capitalista de su poder económico y político, es decir, termina la propiedad privada del gran capital (no la propiedad privada en general, como suponen los tergiversadores defensores del capitalsmo) y la convierte en verdadera propiedad social de todos los que trabajan y producen. Sin embargo, la pequeña burguesía y las costumbres burguesas aún sobreviven en la pequeña producción, en la burocracia y en la academia. Por esto, la lucha por el socialismo continúa después de la revolución socialista, de manera que el modo de producción socialista sigue siendo un régimen de clase.

La lucha socialista después de la revolución socialista es la lucha por limitar e ir extinguiendo las relaciones y tradiciones burguesas de la pequeña producción, la corrupción, y el despilfarro propios de las clases remanentes de la época capitalista, para ello, los medios empleados son principalmente dos:

-La democracia proletaria, o sea el poder de los trabajadores erigidos en clase dominante, con todo lo que esto implica.

-El control estatal de la gran industria, el comercio y los servicios, banca, etc.

Por tanto, la norma del socialismo puede resumirse con el lema: “De cada trabajador según su capacidad, a cada trabajador según su trabajo”.

O sea, que cada elemento productivo de la sociedad socialista aporta tanto como puede, pero recibirá tanta retribución como tiempo de trabajo medio labore. Cabe aclarar que bajo el socialismo, cada indviduo en condiciones de laborar es un elemento productivo y que el trabajo intelectual y el manual tienden a hacerse equivalentes por el desarrollo tecnológico de la producción, así que el obrero manual es “muy intelectual” y el trabajador intelectual no está aislado del proceso de producción como ocurre hoy.

Pero esta norma, como ya resaltaba Marx, es aún desigual, pues no considera las particularidades de los diferentes trabajadores, el hecho de que tengan hijos o no, su edad, etc., por lo cual, de esta norma no se obtendrá de inmediato un “estado de justicia” para la clase trabajadora, que sin embargo ahora abarca casi a todo el conjunto de la sociedad.

Será hasta que la sociedad alcance la segunda fase del socialismo, o sea la sociedad comunista, cuando cambie la norma social, pues con el avance y desarrollo de la primera fase del socialismo, se hará costumbre (prejuicio inclusive) que el trabajo, la creatividad y la innovación sea la norma de progreso social y no el parasitismo y el arribismo heredados del capitalismo y el feudalismo.

Así, sólo cuando los cambios sociales revolucionarios y el progreso organizativo y tecnológico conduzcan a la erradicación efectiva de las clases heredadas del capitalismo y a la consecuente extinción del Estado surgirá una sociedad nueva cuya norma será:

“De cada trabajador según su capacidad, a cada trabajador según sus necesidades”.

O sea que cada trabajador contribuye a la sociedad con su trabajo y su creatividad sin mezquindad ni oportunismo, a diferencia de lo que ocurre hoy en la sociedad capitalista, y el trabajador toma de la sociedad tanto como requiere de acuerdo a sus particularidades y situación concreta, sin aprovecharse de otros o de la sociedad. Esta es la verdadera norma de igualdad social del socialismo.

Cabe resaltar que los seres humanos de esta etapa sólo podrían formarse bajo la primera etapa del socialismo, por lo que no puede acusarse a los socialistas actuales de montarse en fantasías ni esperar que los humanos formados en el capitalismo pasen directamente al comunismo, pues las tradiciones y prejuicios burgueses no lo permiten. Sólo desde la propaganda burguesa puede concebirse que los socialistas creen en utopías y que se hacen ideas románticas acerca de la sociedad socialista, confundiendo las dos fases del socialismo. Confundir o ignorar las dos fases de la sociedad socialista sólo puede conducir a todo tipo de confusiones y tergiversaciones.

Hoy es tarea de los socialistas desenredar este embrollo y dejar claro cuáles son las ideas del socialismo y sobre qué se fincan, más aún de cara a la experiencia histórica de la Unión Soviética y las revoluciones socialistas del siglo XX, a fin de evitar que las masas sean presa de la propaganda capitalista y sus merolicos de izquierda y derecha.

Obras de referencia:

K. Marx, Crítica del programa de Gotha, 1875,
https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/gotha/critica-al-programa-de-gotha.htm

F. Engels, Crítica del programa de Erfurt, 1891,
https://www.marxists.org/espanol/m-e/1890s/1891criti.htm

F. Engels, Del socialismo utópico al socialismo científico, 1880,
https://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/dsusc/index.htm

V. I. Lenin, El Estado y la revolución, 1917
https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/estyrev/

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