Por Gilberto Mayoraga

Como otros conceptos del marxismo, el de la dictadura del proletariado ha sido tergiversado y manipulado tanto desde la derecha como desde la izquierda. La razón se halla en las concepciones vulgares del término dictadura y el uso propagandístico que se hace de él.

Sin embargo, el concepto de la dictadura del proletariado es perfectamente claro desde la perspectiva de los clásicos del marxismo.

Por principio de cuentas, hay que tener presente que este concepto se manifiesta a dos niveles dentro del análisis de la sociedad. Dentro del marxismo hay que hacer la distinción entre Estado y gobierno y entre formas de Estado y formas de gobierno.

El Estado es el conjunto de instituciones del poder organizado de la sociedad, y como tal tiende a lograr cierta permanencia pese al cambio de las personas, así, el Estado tiene Ejército, policías, tribunales, cárceles como su aparato fundamental. A este aparato se suman los medios de comunicación y propaganda, las instituciones educativas y académicas, las instituciones sanitarias y las económicas, como la banca y los servicios financieros públicos más o menos fusionados con las empresas privadas, etc. Aún resta sumar cierto tipo de instituciones descentralizadas que tienen un papel de vigilancia sobre el aparato de Estado, como las comisiones de elecciones, de derechos humanos, de defensa del consumidor, etc. Todo este aparato constituye el Estado actual, que se haya más o menos fusionado con el gran capital.

Pues bien, el Estado así entendido no se limita al gobierno. El gobierno es el cuerpo de funcionarios que encabeza y representa al Estado, pero en realidad su control del mismo puede variar, de manera que todo gobierno es transitorio, mientras que el Estado permanece. Desde el marxismo se considera al Estado una organización que siempre se corresponde con la división de la sociedad en clases antagónicas, o sea que el Estado es un producto de la lucha de clases al interior de una sociedad, dicho de otro modo, toda sociedad de clases tiene su correspondiente Estado, y ese Estado está siempre al servicio de los intereses de clase de las clases que dominan la economía de la sociedad, es decir, de las clases poseedoras que dominan a las clases trabajadoras.

Esto no significa que el Estado responde automáticamente a todo designio de los integrantes de las clases poseedoras, como quiere creer cierto tipo de enemigos del marxismo, sino que el Estado es el garante del orden social que le proporciona condiciones adecuadas a la dominación de clase. Con la acción de sus fuerzas armadas y sus tribunales, el Estado mantiene la propiedad de los medios de producción sociales en mano de las clases dominantes en tanto que clases, aunque en ocasiones haya que desposeer a tal o cual miembro de la clase dominante para mantener el dominio de la clase en su conjunto.

De este modo, puede verse que detrás del orden y el derecho del Estado está el predominio de una o varias clases dominantes, que no tienen en realidad nada qué temer de su propio Estado, por cuanto este orden y derecho formales pueden siempre desviarse de su aparente imparcialidad mediante la corrupción y el tráfico de influencias, la información privilegiada y en general por la identificación de clase de los funcionarios públicos con las personas y los fines de las clases dominantes.

Por ello se puede decir que en realidad el Estado de clase es siempre y en todo momento una dictadura de clase de las clases dominantes sobre las clases trabajadoras, por más que el discurso estatal apele al derecho, la libertad y la democracia. Esta aparente contradicción es más evidente en la moderna sociedad capitalista, que ha proclamado a los cuatro vientos su vocación democrática, libertaria y garantista, lo que ha empujado a sus propagandistas a hablar del capitalismo como sinónimo de libertad. Y sin embargo, su carácter dictatorial aflora en cuanto los trabajadores se organizan para defender sus intereses de clase, pues inmediatamente enfrentan la represión del Estado, que no se detiene ante ningún límite legal o moral para impedir la organización de los trabajadores en clase. Es decir, un régimen de clase es una dictadura de las clases dominantes sobre las clases dominadas y al mismo tiempo es una democracia de derecho y garantías exclusivamente para los propios integrantes de las clases dominantes.

El Estado de clase siempre será una dictadura de clase en su contenido, en sus fundamentos, aunque tenga como forma la de un Estado de derecho y garantías.

Por otra parte el gobierno puede presentar una correspondencia o una discordancia en cuanto a su contenido y su forma. Un gobierno puede ser tanto democrático como dictatorial, es decir, sobre la base del Estado capitalista en tanto dictadura de clase, puede existir desde un gobierno plenamente democrático en el sentido burgués del término, como sería sería un gobierno republicano con división de poderes e integrado con funcionarios electos por medio del sufragio universal, hasta el extremo de un gobierno dictatorial, integrado por militares que gobiernan bajo el estado de sitio, y en medio puede haber toda clase de variantes de grado, como monarquías constitucionales, frentes unidos, repúblicas parlamentarias, etc. De este modo, sobre la dictadura de clase que representa el Estado, puede existir tanto un gobierno democrático como una dictadura.

Pero lo esencial es no confundir Estado y gobierno y pensar que la existencia de un gobierno democrático implica que el Estado también será democrático, cuando en realidad ese gobierno democrático tiene por base un Estado que es una dictadura de clase de la clase poseedora sobre las clases trabajadoras.

De este análisis proviene el concepto marxista de dictadura del proletariado. La dictadura del proletariado es la forma y contenido del Estado y del gobierno bajo el socialismo. Esto es, al llegar al poder del Estado y del gobierno el partido del proletariado, se constituye en la forma de organización de dominación por cuanto las clases no han desaparecido todavía, aunque la gran burguesía haya perdido su poder sobre los medios de producción, sobre la sociedad y sobre el Estado; por tanto el poder organizado del socialismo es aún un Estado, o sea un aparato de dominación de clase, pero ahora es el aparato de dominación de clase de las clases que antes eras las clases dominadas, o sea las clases trabajadoras, que se erigen así en clases dominantes.

Por tanto la dictadura del proletariado es la dominación de la clase proletaria sobre los remanentes de la burguesía y sus adeptos en la pequeña burguesía, la academia y los funcionarios que todavía conservan las tradiciones y prejuicios de la sociedad burguesa y que amenazan con restaurarla, revirtiendo la revolución socialista; por tanto, el dominio de los trabajadores no se puede detener ante límites legales en la dominación y aplastamiento de los restauradores del poder burgués apenas derrotado pero no erradicado, por eso se puede llamar una dictadura de clase, justo como antes la burguesía ejercía una dictadura de clase contra la mayoría de la población. Pero la nueva dictadura es una dictadura contra la minoría, ejercida por la mayoría trabajadora, y ahí estriba una diferencia fundamental porque la nueva dictadura será una democracia de clase, la democracia para los trabajadores, o sea un régimen en favor de los intereses de la mayoría, esto es la democracia proletaria.

Mientras la dictadura de la burguesía es una dictadura contra los trabajadores y al mismo tiempo una democracia para los capitalistas, la dictadura del proletariado es una dictadura contra los capitalistas y al mismo tiempo una democracia para los trabajadores. La dictadura de una minoría contral mayoría se revierte bajo el socialismo en una dictadura de la mayoría contra una minoría.

Por ello, puede usarse tanto el nombre de dictadura del proletariado como el de democracia proletaria, pues en realidad significan lo mismo, no puede entenderse una verdadera democracia, la democracia de los proletarios erigidos en clase dominante sin la dictadura contra la clase capitalista, que ha perdido su poder en el país o los países socialistas, pero que aún representa una amenaza tanto interna como externa en tanto el socialismo no alcance la mayor parte de los países.

Textos de referencia:
K. Marx, La guerra civil en Francia, 1871,
https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/gcfran/index.htm

K. Marx, El 18 Brumario de Luis Bonaparte, 1852,
https://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/brumaire/brum1.htm

V. I. Lenin, El Estado y la Revolución, 1917,
https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/estyrev/index.htm

V. I. Lenin, Las tareas del proletariado en la presente revolución, 1917,
https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/abril.htm

V. I. Lenin, La economía y la política en la época de la dictadura del proletariado, 1919,
https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/7xi1919.htm

V. I. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, 1918,
https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oe12/lenin-obrasescogidas09-12.pdf

Periódico Revolución
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