Escrito por: Gregorio Casas.

Recuerdo que hace tiempo, en las elecciones de 1994 me encontraba en la colonia más grande de Iztapalapa en una casilla. Una pareja muy humilde estaba frente a mí en la cola. El marido uniformado de futbolista le preguntó a su mujer por quién votaría, ella se le acercó al oído y le dijo que por el PRI.

Veinticuatro años después tanto el PRI como el PAN están a punto de fallecer. La razón no se encuentra en los dirigentes izquierda sino en la ley más importante de la dialéctica: “La realidad es concreta”.

Durante mucho tiempo los marxistas hemos explicado que las masas aprenden a partir de sus experiencias, experiencias que otorgan los grandes acontecimientos; la escisión de Pemex del 1994, el error de diciembre de 1994, el Fobaproa, el Ipab, la huelga de la UNAM del 1999, el fracasado gobierno de Fox, el fraude 2006, la guerra contra el narcotráfico, la destrucción de Luz y Fuerza del centro, la imposición de Peña, las autodefensas, el gasolinazo etc. Tantas y tantas cosas de las que las masas han sacado conclusiones revolucionarias.

No hace falta que la burocracia de morena machaque a sus trabajadores para hacer campaña por sus candidatos impuestos. La propia dinámica del movimiento se encargará de ello. La clase votará por ellos. No está de más advertir que esta aún no comprende las diferencias políticas al interior del partido. No puedes empujar un tren con las manos desnudas, menos el de la historia, su motor es el de la lucha de clases y todo parece indicar que las masas están empezando a sacar conclusiones revolucionarias.

Es sabido desde hace años que el PRI del Distrito Federal bajo la tutela de Cuauhtémoc Gutiérrez se volvió un prostíbulo en el que se le forzar a jovencitas a tener relaciones con el jefe de dicha organización. En esta entidad el PAN apenas es una entidad conocida.

Anaya, el candidato del PAN-PRD se burla del candidato priista porque su campaña no levanta, pero su familia ni siquiera residió durante muchos años en México, hasta se podría decir que es un extranjero, un prosaico príncipe venido de Estados Unidos. Los Habsburgo nos enviaron a Maximiliano, el PAN a Anaya. Hasta hace unos años nadie sabía gran cosa de él. No es un líder natural, tuvo que forcejear con Calderón (Margarita Zavala) para quedarse con la candidatura. De aquí podemos concluir que la derecha partidaria mexicana está desdibujada a tal grado que un buen sector de la burguesía se empieza a identificar con AMLO (Alfonso Romo por ejemplo).

Anaya en si mismo carece de importancia histórica, sin embargo aparece en la escena porque la suma vectorial de fuerzas en su partido da este resultado. Las fuerzas están tan abiertas que parecen casi colineales en sentidos opuestos y por tanto la resultante es casi nula.

Esto no significa que la reacción no exista, sino que está en la peor posición desde la época de la revolución mexicana. Sus partidos están obsoletos y ya no le brindan gran servicio. Necesita un nuevo partido para enfrentar a las masas proletarias quienes a corto plazo pasaran del aprendizaje a la acción.

La muerte de su partidos es un hecho que se dará en la primera etapa de la revolución socialista, pero cuando finaliza una etapa inicia otra. Tras un periodo de reacción veremos el origen de nuevos partidos de derecha en México, será el momento del yunque para levantar la cabeza.

El triunfo de morena está disputado pero el fraude es un hecho. Ninguna clase o grupo social abandona sus privilegios sin antes haber luchado por defenderlos. La mafia no va a salirse por millones de papelitos con taches en el emblema de morena. Lo interesante es ver cómo tomarán las masas proletarias un nuevo fraude. El problema de la mafia es que no tiene con qué defenderse. No le queda más que pactar con AMLO para mantenerse, este es el significado de la derechización de nuestro partido.

Se han abandonado los principios, ya no se le persiguirá a la mafia, se pactará su permanencia a cambio de concesiones. La historia siempre lo ha señalado, en cuanto la mafia se sienta en confianza se deshará de López Obrador y del apoyo de masas detrás de él.

Todo lo arriba mencionado nos muestra que la clase obrera también requiere de una nueva organización de masas marxista a la altura de los acontecimientos. La nuevas organizaciones de masa siempre se forman a partir de las viejas, por eso los comunistas participamos en ellas, las dotamos de nuestras ideas para involucrar a los sectores más avanzados y ayudar al partido en conjunto a sacar conclusiones revolucionarias.

El futuro se vislumbra como un choque de trenes, por un lado la derecha extrema con su nuevo partido y por otro el proletariado arrastrando tras de sí a todos los explotados en un nuevo partido comunista revolucionario. Hoy más que nunca es importante la difusión de las ideas del marxismo y sobre todo no desviarse. Podemos conceder en las formas pero jamás en los principios, ni siquiera un grano de sal.

Periódico Revolución
Sobre el Autor: Periódico Revolución
Es una publicación impresa y digital, como un esfuerzo de Morena Socialista para recuperar la teoría marxista al interior del partido morena.