Morena-Oaxaca
GM y Edgar López

El proceso de formación de un nuevo partido político es siempre un proceso tortuoso que pone a prueba a los integrantes de la nueva organización, desde los militantes de base hasta los cuadros más elevados. Se pone en juego la habilidad política y la capacidad de trabajo, pero también y principalmente la capacidad de coaligar diferentes grupos e individuos en una tarea conjunta, integrando a todos los convocados y al mismo tiempo empezar a destacar a aquellos que muestran mayor disposición, habilidad y que potencialmente se convertirán en cuadros de la organización.

La situación se complica aún más cuando se trata de una organización de izquierda. Las organizaciones y partidos de la derecha por lo general se estructuran verticalmente de arriba hacia abajo, a veces es el Estado el que convoca a grupos e individuos a organizarse y la nueva organización reproduce más o menos fielmente la estructura del Estado, con rangos y escalafones. Más que organizaciones, el Estado crea instituciones. A veces los grupos afines a la derecha se organizan por cuenta propia, pero igualmente lo hacen de manera vertical, reproduciendo la estructura de la organización empresarial capitalista, en la cual, el líder es el que muestra atributos gerenciales, administrativos, de liderazgo puramente burgués. En estas organizaciones no se plantea nunca la democracia, aunque se ostenten como demócratas y realicen elecciones, pues no son los grupos de la base los que toman las decisiones, sino las camarillas dirigentes, que riñen o acuerdan en reuniones y foros los temas de discusión y el reparto de posiciones.

Los partidos de derecha son organizaciones para-empresariales dirigidas por camarillas cercanas en mayor o menor medida a los círculos empresariales y al Estado. La democracia que practican no es la de una base militante que toma decisiones, su militancia de base son meros peones que ejecutan directrices y órdenes de movilización, la democracia que practican es la de estar en sintonía con los intereses del gran capital, y si alguien quiere militar en esos partidos, se da por hecho que quiere estar en esa sintonía y que por tanto lo suyo no es tomar decisiones o discutir el programa sino trabajar para que el partido pueda practicar su programa y defender el orden capitalista.

Esa es la democracia capitalista, y el hecho de que las decisiones se imponen de arriba hacia abajo no es nunca cuestionado, por la sencilla razón de que es de lo más natural que la verdadera militancia de los partidos de derecha no son los militantes de base, que los hay, sino los representantes de los intereses capitalistas, y que no son necesariamente capitalistas ellos mismos, pero están en sintonía con las necesidades y el pensamiento de los grandes capitalistas y, en menor medida con algunos estratos inferiores de la clase capitalista.

En los partidos de izquierda, la situación es diferente, las discusiones programáticas suelen ser permanentes, y sobre todo al convocarse la formación de una organización, pueden llegar a ser álgidas y llevar al extremo de la ruptura, los partidos y organizaciones de izquierda padecen cierto grado de amorfia, pues intenta compaginar una estructura jerárquica y al mismo tiempo cierto carácter de asamblea, e intentan construir una organización disciplinada manteniendo un principio de verdadera democracia.

Eso da cierta inestabilidad a la izquierda, pero al mismo tiempo puede llevar a concentrar una gran fuerza, pues entre sus convocados se hallan las fracciones más tenaces del proletariado, los trabajadores desclasados y la pequeña burguesía radicalizada. Esta conjunción de elementos requiere un liderazgo incluyente y capaz, mucho más que cualquier liderazgo de derecha, un liderazgo capaz de incluir a todos y hacer que el conjunto golpee como un solo puño.

La derecha puede conformarse, y frecuentemente lo hace, con burócratas grises, más o menos capaces, la izquierda, en cambio, requiere verdaderos líderes, no sólo hábiles, sino honrados, disciplinados y capaces, bástenos recordar el ejemplo de los dirigentes actuales del PRD para indicar qué tipo de liderazgos hacen más daño que bien a la izquierda y cómo las prácticas de exclusión minan la democracia y van acercando la estructura que se dice de izquierda a la esencia de los partidos de derecha, con su verticalismo y su burocracia, que no tarda mucho en devenir en verdadera corrupción.

Las imposiciones en morena

Nuestro partido, no ha quedado exento de este proceso de formación de las organizaciones de izquierda. Después de todos los procesos internos en los que se ha sometido nuestro partido, más allá de cada lucha interna, en el fondo lo que vemos son luchas políticas entre tendencias de izquierda y de derecha al interior del mismo. Las diferencias, más que ser vistas como un problema o un intento de dividir al partido, tienen que ser vistas como una oportunidad para elevar el nivel político de la militancia y de sus cuadros. Después de todo, un partido donde todos piensen y actúen igual no es propio de un partido vivo, sino más bien de un partido muerto y burocrático.

La militancia de morena, si realmente aspira a constituirse en verdaderos cuadros capaces de transformar la realidad, deberán formarse un ambiente de constante crítica a todo lo existente, incluida su propia organización. La crítica tendrá que ser planteada con responsabilidad, de manera constructiva y con el único interés de elevar el nivel político del conjunto del partido. Estos diferentes puntos de vista o matices de opinión sobre la construcción de nuestro partido desembocaran inevitablemente en agrupamientos temporales. Algunos se disolverán y otros se convertirán en fracciones organizadas de manera permanente, que intentaran imponer su punto de vista y su dinámica al resto del partido. En este sentido hemos visto que el ala de derecha es la que más rápido se ha logrado consolidar, debido a su cercanía con el aparato.

El aparato de morena se ha construido sobre la base de grupos organizados al interior del mismo. Estos han sido los encargados de llevar a cabo las distintas tareas burocráticas que ha necesitado nuestro movimiento, debido a su capacidad operativa y manejo de recursos. Estas primeras responsabilidades y tareas de morena, fueran encomendadas a este tipo de grupos y compañeros, en la mayoría de los casos, directamente por Andrés Manuel. Muchos de estos compañeros o grupos actúan en un inicio de manera honesta, sin embargo la falta de democracia y la poca participación de las bases en las discusiones organizativas del partido, permiten que tiendan a degenerar políticamente.

Esto lo podemos ver claramente en el clientelismo o corporativismo que utilizan para llegar a determinadas posiciones o responsabilidades. En el abuso de sus posiciones políticas para excluir o desplazar a compañeros que no sean afines a sus grupos. O en el hecho de que de que son capaces de negociar tras bambalinas, buscando algún interés individual o de grupo por encima de las necesidades del movimiento. Lo que menos quieren es que exista la discusión política y la democracia en el partido, ya que atenta directamente contra sus intereses de camarilla. Un caso concreto son los Consejos Estatales de morena, muchos de ellos no han sido convocados, por parte de la dirección, aun cuando estos son el máximo órgano de dirección del partido en cada estado. El Consejo Estatal del Estado de México lleva más de un año sin convocarse, a pesar de que nuestros estatutos marcan claramente que se tiene que convocar como mínimo cada 3 meses.

Finalmente esta política de exclusión y falta de democracia se ha reflejado en el proceso de selección de candidatos. La selección de candidatos estuvo a cargo de la Comisión Nacional de Elecciones, la cual tenía la tarea de verificar los perfiles de más 3 mil aspirantes. En la vía de los hechos la CNE solo funciono como oficina de sellos, ya que las verdaderas decisiones de selección de candidatos estuvieron a cargo de los enlaces nacionales asignados. En algunos casos los enlaces nacionales elegían a los candidatos tomando en cuenta no su perfil o trabajo político, sino su cercanía con la dirigencia nacional. A las fuerzas políticas que no encajaban dentro del esquema del delegado nacional, no se les convocaba a las reuniones y solo se les avisaba cuando la decisión ya estaba tomada.

El proceso de selección de candidatos en morena no fue democrático, las asambleas que se realizaron no eran para votar a los candidatos, sino solo para ratificarlos y cumplir el requisito legal. A las bases solo se le permitió elegir a los candidatos plurinominales los cuales entraron a un sorteo. En la vía de los hechos se le quito el poder de decisión a las asambleas para elegir a sus candidatos, a pesar de que nuestros estatutos lo señalan. Muchos compañeros se vieron ante la necesidad de impugnar ante el TEPJF ante la clara violación del estatuto, el cual resolvió siempre en favor. Acudir a una instancia burguesa para resolver nuestras diferencias internas, podrá ser una vía no muy confiable, sin embargo tampoco podemos hacer un fetiche de su utilización ni señalar a los compañeros como traidores, todo dependerá principalmente de los objetivos políticos que persigan dichas impugnaciones. El camino para la construcción de morena como verdadera organización transformadora todavía será largo y habrá que estar atentos, si no queremos que esta organización termine como las demás.

Periódico Revolución
Sobre el Autor: Periódico Revolución
Es una publicación impresa y digital, como un esfuerzo de Morena Socialista para recuperar la teoría marxista al interior del partido morena.