Escrito por: Edgar López

Después de un amplio debate nacional, morena ha dejado de ser un movimiento social para convertirse en un partido político. El tener un vehículo propio e independiente a los partidos de la burguesía es indispensable no solo para la participación electoral dentro de la democracia burguesa, sino también para la defensa permanente de los derechos de los sectores más pobres y explotados. No obstante, la evolución a partido político no será un proceso sencillo, ya que para poder cumplir este objetivo será necesario contar con reglas claras donde se estipule cuáles son los derechos y deberes de las instancias del partido, de los dirigentes y de los militantes de base. Y en esto radica la importancia de los estatutos.

Nuestro partido es un vehículo político que fue creado para transportar nuestros principios ideológicos, nuestro programa y nuestra línea política a los millones de habitantes del país. Si alguien desea ser militante de morena, deberá aceptar este programa, principios y línea política que se expresan en los estatutos de nuestro partido. Por lo tanto, la unidad del partido solo se puede conseguir garantizando el respeto a los estatutos y a nuestras instancias democráticamente electas. El transgredirlos sentaría las bases para una degeneración política de morena, porque se estaría trasgrediendo los principios, programas y línea política por las cuales fue fundado el partido. De ahí que su cumplimiento o no de ellos, es una cuestión de vital importancia.

Para poder respetar y hacer respetar nuestros estatutos, nuestra mentalidad tiene que ser de acorde con nuestro cambio de movimiento social a partido político, es decir nuestra mentalidad tiene que dar un salto. En un movimiento social, al no contar con instancias o estatutos plenamente definidos, es muy común que el líder o dirigente lo decida todo, desde las cuestiones políticas más trascendentales hasta las cuestiones más insignificantes. En un partido político esto cambia, ya que para poder cumplir con nuestro objetivo, es necesaria la participación activa y democrática de todos los militantes, y no solo de sus dirigentes.

No obstante, para que pueda existir una democracia partidaria en morena, es necesario garantizar la máxima libertad al momento de discutir. Es decir debemos rechazar cualquier intolerancia e intimidación hacia los compañeros, los métodos del “terrorismo” psicológico (como el responder cualquier objeción, crítica, o duda en forma altanera o sarcástica), no permitirán que los compañeros de base sea capaces de expresar sus opiniones. Para que nuestro partido sea democrático, la militancia debe de tener toda la libertad al momento de discutir y plantear sus puntos de vista. La militancia no solo tiene el derecho de opinar, sino también la obligación de hacerlo.

Así mismo, es imposible hablar de una democracia interna sin el estricto cumplimiento de los estatutos por los organismos de dirección o por sus dirigentes. Los consejos y asambleas (nacionales estatales, municipales e incluso comités de base) deben ser realizados con la periodicidad que marca el estatuto; no se puede argumentar “el exceso de tareas” para no realizar la convocatoria respectiva. Estos tienen que realizarse llueva, truene o relampaguee, incluso se hay un torbellino revolucionario. El no cumplimiento de la democracia partidaria tanto por sus dirigentes como por sus militantes de bases, provocaría una degeneración burocrática del partido; después de todo, la democracia partidaria es tan necesaria al partido, como el oxígeno al cuerpo humano.

Los peligros de degeneración y el burocratismo

La degeneración burocrática es un riesgo inminente para cualquier partido político de izquierda, no podemos cometer el error de menospreciarla o de decir que a nosotros no nos pasará. El burocratismo es una tendencia política conservadora y opuesta a la democracia partidaria. Aquí la participación de las bases pasa a segundo término, ahora es el dirigente el que decide todo, que tareas realizar y a quien encomendar esas tareas. La selección de dirigentes ya no se realiza desde el punto de los principios, programa y línea política del partido, sino desde el punto de vista de quien muestra más lealtad al burócrata en turno.

Es por esto, que a ningún dirigente se le puede dar un cheque en blanco por más honesto que sea; nuestros estatutos e instancias deben ser respetadas por todos, desde el más simple militante de base, pasando por todos los dirigentes incluido el propio AMLO y sus hijos. Nuestro partido en este momento no es democrático, pero de nosotros dependerá dar ese salto hacia un partido verdaderamente democrático y controlado desde las bases. Sin esta condición, morena no podrá convertirse en una verdadera herramienta de lucha de los más explotados, y degenerará en todo tipo de tendencias políticas hostiles como sectarias, oportunistas y burocráticas.

¡Por el respeto a los estatutos e instancias de morena democráticamente electos!

Periódico Revolución
Sobre el Autor: Periódico Revolución
Es una publicación impresa y digital, como un esfuerzo de Morena Socialista para recuperar la teoría marxista al interior del partido morena.