Introducción
El siguiente documento es una propuesta para ser discutida en las próximas asambleas socialistas de Morena, que se llevarán a cabo en los próximos meses de agosto y septiembre de 2019, y como preámbulo a la próxima renovación de órganos de dirección del partido.

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Morena, no es propiamente un partido socialista o comunista, sino que es un partido amplio que integró en sus filas a todos los actores políticos e ideologías progresistas con el objetivo de cambiar el régimen corrupto del PRI y el PAN. Por lo cual a su interior confluyen todo tipo de ideologías; desde ideologías de izquierda moderada, socialdemócrata, socialista y comunista; hasta ideologías de derecha, religiosas y conservadoras.

Los marxistas defendemos el programa y el proyecto Alternativo de Nación, ya que “cada paso de movimiento real vale más que una docena de programas.” No obstante, ahora que el movimiento se encuentra en la presidencia, y que los sectores de derecha se han infiltrado en todos los niveles de nuestro movimiento, se hace más que necesario el que los marxistas planteemos abiertamente nuestro programa. El objetivo de este documento será manifestar públicamente el programa que defendemos los socialistas, tanto al interior de Morena, como fuera.

Por una economía planificada y socializada bajo el control democrático de los trabajadores.

No se puede cambiar la economía del país, mientras ésta siga estando en las manos de los mismos parásitos burgueses como Slim, Azcárraga, Salinas Pliego, Claudio X González, Alberto Bailleres: además de las empresas transnacionales como las mineras canadienses, las petroleras británicas y estadounidenses, o la banca privada. Todos éstos, se han encargado de empobrecer a la clase trabajadora y darle unas cuantas migajas a cambio de su trabajo.

La burguesía mexicana es una clase parásita, que ha sido incapaz de desarrollar económicamente al país, pero sí se ha beneficiado de grandes ganancias y recursos. En los últimos 30 años han aparecido un nuevo puñado de multimillonarios, mientras que al mismo tiempo se ha empobrecido a la mayoría de la población reduciéndoles su poder adquisitivo y su calidad de vida. No puede existir crecimiento ni desarrollo económico mientras las principales palancas de la economía se encuentren bajo la propiedad privada de un puñado de familias y de empresas trasnacionales que no invierten, a menos que obtengan una ganancia.

Este puñado de oligarcas no representa ni siquiera el 1% de la población, pero son los que toman las verdaderas decisiones económicas y políticas de este país. Mientras la economía siga estando en su poder, cualquier gobierno o plan de gobierno en defensa de los más pobres, está destinado al fracaso; ya que, no se puede controlar algo que ni siquiera se posee.
El programa socialista plantea abiertamente la socialización de la economía, a través de la renacionalización y expropiación de las principales palancas de la economía, poniéndola no bajo el control burocrático del estado, sino bajo el poder y control democrático de la clase trabajadora. Solo de esta manera, controlando la economía, la clase trabajadora puede plantear verdaderas mejoras a su calidad de vida para ella y para todo el resto de la población.

Solo a través de un programa de nacionalizaciones y expropiaciones de las principales palancas de la economía, se puede obtener el dinero suficiente para desarrollar económicamente al país. Bajo estas consideraciones, se plantean los siguientes puntos:

i) Renacionalización del Sector energético.

ii) Expropiación sin indemnización de todas las minas.

iv) Expropiación de la banca privada.

v) Expropiación de las principales telecomunicaciones.

vi) Nacionalización y socialización del sector alimentario.

vii) Nacionalización de los transportes y carreteras de todo el país.

Estas son sólo demandas muy generales y se pueden ir agregando más en sectores claves de la economía, pero son al menos, las más fundamentales y necesarias para empezar a impulsar el crecimiento y desarrollo económico del país. La propiedad privada burguesa sobre los medios de producción, se ha convertido en un freno para la sociedad, por lo que se hace necesaria su abolición.

Por los derechos políticos y las reivindicaciones económicas de la clase trabajadora

La base de todo país es el trabajo humano, los trabajadores crean, a partir de la riqueza natural todo aquello que sirve al sostenimiento y reproducción de la Humanidad.

El fruto del trabajo, sin embargo, no pertenece a quienes lo producen, sino a quienes se lo apropian gracias a que poseen los medios para producirlo. Estos poseedores de los medios de producción son los capitalistas, o sea los Slim, los Larrea, los Azcárraga, los Servitje, los Salinas Pliego, etc. así como los consorcios extranjeros que están en nuestro país. Todos estos capitalistas se apropian del trabajo a cambio de un salario y lo usan para acumularlo como riqueza propia y no como bien social, lo que significa precariedad, miseria, y explotación de los trabajadores y sus familias. Los capitalistas pueden hacer esto poniendo a los trabajadores en la disyuntiva de aceptar la explotación o ser arrojados al desempleo.

Los capitalistas, la clase capitalista, no reconoce otra limitación a su afán de lucro que la lucha de clases que le opongan los trabajadores, y en tanto los propios trabajadores no luchen por sus derechos, estos no serán reconocidos por ningún capitalista.

La lucha por la democracia política y sindical en México tiene como trasfondo la lucha de clases entre capitalistas y trabajadores,  lucha que se expresa en la necesidad de que los representantes de la clase trabajadora lleguen a ocupar cargos públicos y parlamentarios y en la lucha por tener sindicatos realmente de los trabajadores y no de las mafias sindicales o de los empresarios.

Ahora, con el gobierno emergido de Morena, es hora de que emerjan los trabajadores como una fuerza política e histórica a escala nacional. Esto es indispensable para que se abra paso una lucha democrática de largo aliento que transforme realmente el país y dé su ejemplo al continente americano.

Bajo estas consideraciones, se pueden proponer desde ahora una serie de principios y demandas que deben estar al frente de las consignas de los trabajadores en el momento presente:

i) Democracia sindical con elecciones libres y secretas de los dirigentes sindicales.

ii) Prohibición de los “contratos de protección” y de toda forma de sindicatos patronales.

iii) Establecimiento de contratos colectivos ahí donde los trabajadores los soliciten.

iv) Retorno al sistema de Seguridad Social Solidaria a nivel nacional.

v) Establecimiento de una representación paritaria democrática de los trabajadores en los Tribunales de Conciliación y Arbitraje,  además de una defensoría de oficio de los trabajadores.

vi) Prohibición del outsourcing y de toda forma de subcontratación.

vii) Establecimiento del seguro universal de desempleo por cuenta de las empresas.

viii) Incremento salarial general, el salario debe garantizar alimentación, salud, educación, transporte, vivienda vestido y esparcimiento al trabajador y su familia.

ix) Régimen de vacaciones y prestaciones garantizadas a todos los trabajadores sin importar escalafón.

x) Jubilaciones y pensiones dignas garantizadas a todos los trabajadores.

xi) Reducción de la jornada laboral estableciendo un máximo de cuarenta horas semanales.

xii) Leyes antidiscriminación por género, nacionalidad, condición migratoria, orientación sexual,  discapacidad,  posición política, edad, etnia,  etc.

xiii) Garantías a los derechos laborales de la mujer trabajadora,  esto es, no discriminación, salario igual a trabajo igual, cuota de género en ascensos y promociones, no despido en caso de embarazo.

xiv) Establecer comités de empresa con participación de los sindicatos, a fin de asegurar el control obrero de las empresas.

xv) Asegurar a los trabajadores como clase un mínimo de bienestar a través de servicios gratuitos como transporte y vivienda, acceso a la educación y a la cultura, que eviten la degradación social de los trabajadores por el desempleo y los vicios y la precariedad que acarrea.

Este es el esbozo de un programa mínimo y es apenas una suma de medidas que restablecerían algunos derechos adquiridos por los trabajadores en una lucha secular que tuvo su punto culminante en el establecimiento del régimen burgués post-revolucionario mexicano, pero que el día de hoy representaría un avance histórico dado el estado de aplastamiento y opresión de las masas trabajadoras bajo el régimen político que emergió después del gobierno de Lázaro Cárdenas y alcanzó su máximo poder con Carlos Salinas, quien sentó las bases para destruir todo bienestar de los trabajadores. Los gobiernos que siguieron al de Salinas no han hecho otra cosa que profundizar la ofensiva contra las masas trabajadoras en favor de los capitalistas nacionales y extranjeros. Por ello mismo, esta ofensiva debe ser frenada ya desde ahora para apenas comenzar a pensar en mejorías verdaderas y en el paso definitivo del poder de la sociedad a los que en realidad la construyen día a día: a los trabajadores.

Sólo una clase trabajadora fuerte económicamente puede garantizar la autodeterminación del país, el bienestar general y el desarrollo tanto económico como social de las mayorías. Creemos, sin embargo, que este objetivo sólo puede alcanzarse de manera sólida y duradera bajo un régimen socialista, por lo cual, la lucha por estas reformas debe perseguir en última instancia que los trabajadores tengan siempre presente dónde están realmente sus intereses de clase y en qué medida sus intereses inmediatos se articulan con sus intereses a largo plazo como clase, esto es, con la construcción del socialismo.

Consignas políticas y de transición al Socialismo:

Para adoptar este programa se tendría que permitir la participación democrática de las bases del partido en la toma de decisiones, para que plasmen sus verdaderas reivindicaciones económicas. Ningún burócrata reformista dará esta batalla a lo interno del partido, por más bonito y radical que se escuche su discurso.

Sola una política abiertamente anticapitalista y que enarbole un programa con independencia de clase, podrá permitir que exista una auténtica democracia al interior del partido.

Al mismo tiempo, porque “la emancipación de la clase obrera debe ser obra de la misma clase obrera”, se hace necesaria la organización real a través de comités de base en cada barrio, colonia, escuela y centro de trabajo. Solo de esta manera se podrán garantizar un gobierno que plasme verdaderamente las reivindicaciones económicas y políticas más inmediatas de la mayoría de la población. Sólo de esta manera podrá existir una verdadera democracia en el país.

i) Por la independencia de clase, no a las alianzas con partidos de derecha. Incluido el Partido Verde.

ii) No más políticos grises y reciclados del PRI y del PAN.

iii) Democracia interna en morena y elección de candidatos por las bases. No más dedazos ni imposiciones.

iv) Creación de comités en cada barrio, colonia, escuela y centro de trabajo para administrar la economía del país.

v) Representante obrero con sueldo obrero. Ninguna representante popular debe ganar más de lo que gana un obrero calificado.
Contra la burocracia en el gobierno, rotación de todos los cargos.

vi) Elegibilidad y revocabilidad de todos los representantes populares.

vii) Ningún ejército permanente, el pueblo en organizado en autodefensas.

viii) Respeto a los acuerdos de San Andrés sobre los derechos políticos y económicos de los pueblos indígenas.

Para poder llevar a cabo este programa de lucha, es necesario impulsar Consejeros Socialistas para morena en las próximas asambleas del partido, de lo contrario seguiremos siendo presas de los mismos políticos reformistas y charlatanes de siempre. Te hacemos una invitación a que te sumes a las asambleas socialistas y a que impulsemos y debatamos el programa socialista al interior de morena.

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Es una publicación impresa y digital, como un esfuerzo de Morena Socialista para recuperar la teoría marxista al interior del partido morena.