La izquierda rumbo al 2018

El pasado 11 de junio se realizó en la Ciudad de México el Tercer Congreso Nacional Extraordinario de morena, donde se aprobó principalmente la política de alianzas rumbo al 2018. AMLO realizó la propuesta donde resalta: “Por congruencia, es mi punto de vista, no podemos marchar juntos con esos partidos. Me refiero al PRI, PAN, PRD, Verde, Movimiento Ciudadano, Encuentro Social y Nueva Alianza”. De esta manera morena ira solo en alianza con el PT, cerrando así una posible alianza con el PRD y Movimiento Ciudadano. La pregunta aquí es si ¿esta estrategia es la correcta para llegar a la presidencia en 2018? Y en ¿que beneficia esto al movimiento de izquierda?

Esta decisión fue tomada a tan solo una semana de haberse celebrado las elecciones en el Estado de México y donde como nunca antes la población mexiquense salió a mostrar su repudio hacia el PRI y hacia su candidato junior Alfredo del Mazo Maza, quien con todo y fraude y compra de votos apenas alcanzó el 33.69 % de los votos. No obstante, a pesar que la izquierda obtuvo el 49.88 por ciento de la votación no fue capaz de canalizar este descontento y terminó perdiendo así una oportunidad histórica de acabar con mas de 90 años de gobiernos priistas. Los partidos de izquierda al presentarse divididos, también dividieron el voto. La cúpula de morena y el propio AMLO lejos de aprender la lección han cerrado de un plumazo cualquier posibilidad de alianza con el PRD, argumentando cuestiones “principistas” y que su única alianza es con las bases de los partidos y ciudadanos sin partido.

Sí Morena aspira a convertirse en el “único” partido de izquierda de México, tendría que adoptar un verdadero programa de izquierda que lo diferencie diametralmente de las otras llamadas opciones de izquierda como el PRD y la candidata indígena, un programa que se oponga no solo contra las políticas neoliberales, sino que plantee abiertamente la lucha contra el propio sistema capitalista de explotación. Para adoptar este programa tendría que permitir la participación democrática de las bases del partido en la toma de decisiones, para que plasmen sus verdaderas reivindicaciones económicas y no dejar esto en manos de “destacados intelectuales” e importantes “hombres de negocios”, como Alfonso Romo quien se encuentra al frente del Proyecto Alternativo de Nación y que su principal prioridad es la defensa del capital.

Si morena no quiere alianzas con el PRD debería permitir una real participación de sus militantes de base en la selección de sus candidatos para 2018, así como también una vinculación real con los movimiento sociales. De no hacerlo no tendría mas opción que buscar una alianza con el PRD si es que aspira a ganar la presidencia en 2018. Los oportunistas al interior del partido no están dispuestos a hacer ni lo uno ni lo otro; por un lado no están dispuestos a permitir la participación de las bases ni la vinculación con los movimientos sociales por temor a que el partido se “radicalice” y los termine desechando y por otro lado, no están dispuestos a ir en alianza con el PRD para así quedarse con la mayor cantidad de diputaciones y cargos posibles.

De continuar este escenario es muy probable que se pierdan nuevamente las elecciones presidenciales en 2018, aun con todo los cantos de sirena que vociferan la idea de que vamos “requetebién”. En este espacio no estamos interesados en cargos o puestos, sino nuestra principal motivación es el avance del movimiento en su conjunto y desde esa perspectiva vemos con gran preocupación que nos acercamos a una nueva derrota en 2018, de ahí nuestro sentido de urgencia de alertar al movimiento. De no cambiar la estrategia actual del partido significaría para el movimiento en su conjunto y para los trabajadores en general, perder una oportunidad histórica de cambiar el gobierno el 2018, así como se perdió la oportunidad histórica de cambiar el gobierno en el Estado de México.

Para los políticos electoreros y reciclados de siempre perder la elección presidencial es algo cotidiano, si no se gana ahora se ganaran la siguiente ¿que mas da? Total ellos viven cómodos viviendo de la política. No obstante, para los trabajadores en general seria una derrota muy fuerte que no sabremos cuanto tiempo le tome al movimiento en recuperarse. Principalmente vemos con preocupación que de imponerse nuevamente la derecha en la presidencia (ya sea el PRI, PAN o incluso aliados con PRD) buscara la aplicación de las reformas energética, educativa, laboral y hacendaria incluso a costa de utilizar la represión si es necesario. Para el movimiento en su conjunto la elección presidencial es un asunto de vida o muerte, para los reformistas solo se trata de una elección mas.

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