La izquierda en el proceso electoral de 2018.

El año que comienza será un año crucial para el país, ya que tendrá lugar la elección federal. Este proceso electoral pone frente a frente a un partido de oposición y a todos los partidos del régimen. Así ha sido en todas las elecciones desde 1988, año en que terminó la hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI), lo que obligó a la clase capitalista de México a optar entre varios partidos en vez de poner todas sus fichas en un único partido de Estado.

A partir de 1988, la burguesía tomó directamente el control del Partido Acción Nacional (PAN) y lo convirtió en comparsa abierta del PRI, dejando atrás su papel de opositor, con lo que se convirtió en el relevo natural del PRI en 2000, cuando la crisis del partido dominante se hizo insostenible. La alianza de los partidos de derecha logró impedir el ascenso del partido de la izquierda, que en ese entonces era el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Las sucesivas coaliciones de los partidos de la derecha lograron imponerse por vía de fraudes directos e indirectos en las elecciones de 2000, 2006 y 2012; sin embargo, en cada elección el PRD también sufrió una derechización creciente, dado que muchos de sus cuadros dirigentes empezaron a obtener puestos de diputados, senadores, presidentes municipales e incluso gobernadores; pero además, grupos de políticos desplazados del PAN y del PRI se afiliaron al PRD y así ganaron elecciones que reforzaron la formación de grupos corruptos al interior del partido. La derechización del PRD se expresó concretamente como el ascenso del oportunismo y la corrupción.

La derechización del PRD culminó con la firma del “Pacto por México” en 2012, y con la salida del grupo lopezobradorista que formó el grupo dirigente en el nuevo partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Así la izquierda perdió el PRD, el partido histórico que había heredado el registro electoral del viejo Partido Comunista Mexicano. El nuevo polo de la izquierda legal lo constituye Morena, bajo el liderazgo del lopezobradorismo.

El nuevo partido, sin embargo, ha experimentado un proceso acelerado de derechización comparable al del PRD, que se ha expresado de maneras múltiples y más agudas conforme se acerca la fecha de la elección federal. Quizá lo más notable ha sido la “subcontratación” del Proyecto Alternativo de Nación al grupo de empresarios, consultores y asesores encabezado por Alfonso Romo y Esteban Moctezuma, quienes elaboraron un documento que expresa los pactos del lopezobradorismo con un sector de la burguesía en México y con el capital estadunidense, por ejemplo, con el ofrecimiento de crear el corredor trasistmico como un proyecto de desarrollo capitalista que favorecería a intereses trasnacionales no identificados.

Por esto, la izquierda, se halla frente a un reto mayúsculo de cara a la elección, pues el Gobierno federal priísta se está atrincherando a través de su ley de seguridad, que le proveería una herramienta jurídica para aplastar cualquier oposición a un fraude electoral.

La izquierda en su conjunto, y no sólo la que se agrupa en Morena tiene que tener una perspectiva clara frente al proceso electoral: El triunfo electoral del partido es necesario, pues debido a las circunstancias internas e internacionales la elección se ha convertido en un proceso plebiscitario, en un verdadero juicio político al régimen burgués narco-priísta, con sus partidos e instituciones neocoloniales corruptas. La derrota en la elección sería un golpe directo a la clase capitalista en su conjunto, y por tanto alentaría la movilización de masas.

Pero no cabe tampoco alentar las expectativas de un cambio rápido y profundo en favor de las mayorías con un gobierno lopezobradorista, pues éste inmediatamente comenzaría a luchar por desmovilizar a las masas, apoyándose en el Estado e intentando “estabilizar” el país por medio de la “conciliación entre las clases”, lo que sólo agravaría las contradicciones que pretende resolver.

La izquierda, en todas sus fracciones y grupos tiene que mantenerse en pie de lucha, no puede dormir en los laureles de un triunfo electoral cuyos eventuales frutos ya le han sido hipotecados por una banda de aventureros en coalición con la dirigencia lopezobradorista; ni tampoco puede ceder al derrotismo y dar por perdida toda lucha electoral, menos aún ésta, que como ya se dijo arriba, tiene un valor plebiscitario. La izquierda tiene frente a sí el reto de remontar el oportunismo y el izquierdismo, sus enfermedades infantiles, que la han llevado a marchar a remolque de la derecha, compuesta por grupos de aventureros que sólo buscan su propio beneficio de ellos.

La izquierda y las masas tienen que aprender de la lucha de clases misma, la dura escuela de la que siempre ha aprendido la humanidad a lo largo de toda su historia; y el 2018 se avizora ya como una gran escuela para todo nuestro país.

Periódico Revolución
Sobre el Autor: Periódico Revolución
Es una publicación impresa y digital, como un esfuerzo de Morena Socialista para recuperar la teoría marxista al interior del partido morena.