La candidatura zapatista y de la CNI.

El anuncio de la candidatura indígena lanzado por el EZLN y el Congreso Nacional Indígena el día 14 de octubre, al término del V Congreso del CNI ha generado y generará una gran polémica en el marco del proceso electoral de 2018.

El texto de la declaración titulada: “QUE RETIEMBLE EN SUS CENTROS LA TIERRA”, se afirma:

“Considerando que la ofensiva en contra de los pueblos no cesará sino que pretenden hacerla  crecer hasta haber acabado con el último rastro de lo que somos como pueblos del campo y la ciudad, portadores de profundos descontentos que brotan también en nuevas, diversas y creativas formas de resistencias y de rebeldías es que este Quinto Congreso Nacional Indígena determinó iniciar una consulta en cada uno de nuestros pueblos para desmontar desde abajo el poder que arriba nos imponen y que nos ofrece un panorama de muerte, violencia, despojo y destrucción.

Ante todo lo anterior, nos declaramos en asamblea permanente y consultaremos en cada una de nuestras geografías, territorios y rumbos el acuerdo de este Quinto CNI para nombrar un concejo indígena de gobierno cuya palabra sea materializada por una mujer indígena, delegada del CNI como candidata independiente que contienda a nombre del Congreso Nacional Indígena y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional en el proceso electoral del año 2018 para la presidencia de este país.”

Tal iniciativa tenía que despertar reacciones en Morena, López Obrador de plano rechazó la iniciativa como una tentativa de dividir el voto de la izquierda en 2018.

Más allá de las descalificaciones y adhesiones que generó el planteamiento del zapatismo, es menester realizar un análisis político de lo que implica.

Por un lado, como documenta Luis Hernández Navarro (http://www.jornada.unam.mx/2016/10/18/opinion/017a2pol), el EZLN siempre ha estado presente en los procesos electorales y no precisamente para dividir el voto de la izquierda. No se puede menoscabar el derecho del movimiento indígena a presentar candidaturas a cualquier cargo de elección, al contrario, es saludable y constituye un índice de la madurez y la fuerza actual del movimiento. Además, no se puede sostener una posición “hegemonista” de la izquierda, pretendiendo que sólo Morena representa a la izquierda en México y que todo lo que no se limite a proporcionarle votos y cuadros es un enemigo, porque hay que reconocer además que Morena ha cometido errores que sabotean sus pretensiones hegemónicas reduciéndolas a meras campañas de desprestigio contra supuestos rivales; pero si se trata de construir un movimiento hegemónico, lo cual tampoco es reprochable, no basta con sermones, ataques y descalificaciones sino que es necesaria toda una política de negociación, de establecimiento de pactos y alianzas que redunden enadecuaciones de los planteamientos programáticos del partido. Para ser hegemónico hay que ser consecuente y abrir el debate al interior y al exterior de Morena. Desgraciadamente muchos cuadros en Morena están lejos de aceptar estos hechosy prefieren el monólogo gastado de los viejos partidos desarrollistas.

Por otra parte, al presentar un candidato de izquierda, el movimiento indígena tiene que plantearse necesariamente cuál será su política frente a Morena. ¿se confrontará con Morena? ¿Estará dispuesto a aliarse a la candidatura de Morena? Ambas opciones son válidas pero naturalmente tienen consecuencias que el movimiento tiene que evaluar en un marco más amplio que las reivindicaciones de los pueblos indígenas, tiene que valorarlas en el contexto nacional y aún continental de la situación concreta de la lucha de clases. En un momento crítico como la presente crisis de todo el sistema mundial del imperialismo estadunidense y europeo, sería incorrecto y hasta irresponsable adoptar una estrategia política basándose exclusivamente en reivindicaciones de una minoría, aunque esa minoría haya sido y sea agraviada, explotada, ignorada y discriminada como lo han sido los pueblos indígenas de México y del continente. Pero los pueblos indígenas tienen que reconocer que sus intereses son coincidentes con los de los demás trabajadores y explotados, ya que la mayoría de los indígenas son trabajadores y de los más explotados, y que al tener enfrente al conjunto de la clase capitalista, la estrategia a seguir debe contemplar la unidad de todos los explotados contra el capitalismo.

Morena es hoy la expresión de los intereses de las masas explotadas de México, expresión aún incipiente, contradictoria, insuficiente; pero que aún así ha provocado una santa cruzada de los opresores en su contra, al menos en esta coyuntura concreta aún puede considerarse que el triunfo de Morena en 2018 representará un avance y el movimiento indígena debería considerarlo así y obrar en consecuencia.

La nueva iniciativa del movimiento indígena mexicano es saludable y constituye un paso adelante en calidad organizativa y política. Por ello es deseable que su planteamiento reabra el debate en la izquierda y que sea un debate fructífero, capaz de desbrozar el camino y romper las inercias.

Periódico Revolución
Sobre el Autor: Periódico Revolución
Es una publicación impresa y digital, como un esfuerzo de Morena Socialista para recuperar la teoría marxista al interior del partido morena.