Fuerzas vivas: La Revolución y el proceso electoral de 2018.

A diferencia de la física y la biología que trabajan con fuerzas muertas (sistemas deterministas), los marxistas solemos trabajar con fuerzas vivas. Es verdad que en las ciencias exactas también hay procesos estocasticos, estos modelos son muy complicados. Pero con mucho estudio podemos dominarlos. En el escenario político es común encontrarse sistemas de este estilo, lo que complica la elaboración de perspectivas máxime que a diferencia de las arriba mencionadas el marxismo no es exacto. ¿Qué significa esto?

Cuando estudiamos cierto sistema en física generalmente lo describimos como un sistema aislado, el modelo matemático es una abstracción basado en simplificaciones casi siempre. Por lo tanto no nos encontraremos ”con sorpresas”. Sabemos que este no saltará espontáneamente de un estadio otro sin cierta acumulación de condiciones. Sin embargo, en el coliseo de la lucha de clases este no siempre es el caso, aquí los accidentes pueden jugar un papel preponderante y cambiar completamente la distribución de fuerzas en la lucha de política, mientras que, por otro lado, no se pueden hacer simplificaciones para facilitar el análisis.

La dialéctica no es una varita mágica que predica el futuro con exactitud, sin embargo, orienta y explica la forma correcta de cómo enlazar los acontecimientos evitando errores. El materialismo dialéctico no niega el silogismo, lo enlaza de forma correcta con otros para llegar a la verdad. Ante panoramas complicados como el electoral de este año Ted Grant solía decir con cierta frecuencia a sus uchi-deshi “acontecimientos, acontecimientos y más acontecimientos“.

Una ley de la historia establece que ninguna clase o grupo social abandona sus privilegios sin antes luchar. Esto es muy cierto, pero, ¿Cómo luchara la clase dominante? Aquí está la pregunta del millón. Las sectas pseudo socialistas sin considerar los acontecimientos, de forma idealista suelen hacer pronósticos sobre la lucha de clases como si se tratase de quinielas deportivas. Antes que nada vale la pena plantearse el estado actual de las cosas.

No han empezado formalmente las campañas electorales y las encuestas (siempre amañadas) le dan la victoria a AMLO. Esto nos lleva preguntarnos ¿Se animarán a hacer lo que en 2006 con Calderón? Hay varios elementos en varias direcciones que animan a sacar perspectivas en distintas direcciones. Sin embargo, lo que es inevitable en un futuro próximo es el estallido de una revolución socialista, independientemente del camino que tomen los acontecimientos.

Aquí sólo planteamos algunos casos que podrían presentarse. Si los analizamos es porque son los más escuchados. Sin embargo, cualquiera que sea el derrotero del país tras las elecciones presidenciales el final será revolucionario. Todo tipo de pronóstico antes de las campañas electorales son en el mejor de los casos verdades abstractas que sólo adquirirán fundamento y forma durante las campañas. Mientras tanto hoy no hay elementos para inclinarse por alguna. Este es el significado de la frase “acontecimientos, acontecimientos y más acontecimientos“.

Suponiendo que AMLO ganase las elecciones y que aceptaran su resultado, el panorama en una primer etapa sería de felicidad entre las masas. Pero este candidato no es más que un reformista que no llevará sus promesas hasta el final. Alfonso Romo ya lo declaró en una ocasión. Así que, tarde o temprano esto incendiaría a las masas y saldrían a luchar.

Esto colocaría a México en una situación semejante a la de Estado Español en 1931 donde unas simples elecciones fueron capaces de tumbar el podrido régimen. Esta fue una oportunidad de oro para expropiar a la burguesía que desafortunadamente los reformistas dejaron pasar. Tiempo después de esta traición miles de obreros la pagaron con su sangre.

Además, la reacción no por mucho tiempo permitiría un régimen de AMLO, intentaría un alzamiento en su contra, lo que las masas impedirían incluso con su vida a pesar de los dirigentes reformistas.

Por otro lado si los dueños del dinero se animan a realizar un fraude electoral, López Obrador ya no tendría mucho margen de acción para contener el movimiento. En 2006 organizó un gran plantón y en 2012 lanzó Morena. En 2018 su margen de acción está agotado, por eso insiste en que se alejara de la ciudad y que no “amarrará al tigre” tras un robo electoral. ¿Se animaría AMLO a dejar el movimiento a la deriva? Ya veríamos.

Otro panorama podría ser que la clase dominante no tome una decisión uniforme y que esto desemboque en una revolución de los de arriba que culmine con otra desde abajo.

A ciencia cierta no sabemos qué derrotero vayan a tomar los acontecimientos hasta el día de hoy. Sin embargo podemos pronosticar que todos los caminos llevan a la revolución. Algunos más largo que otros pero al final el destino es el mismo en todos casos. De esto, consideramos incorrecto plantear que detrás de AMLO no haya movimientos revolucionarios detrás de él. López obrador no es revolucionario pero las masas detrás de él sí que lo son y tarde o temprano se verán obligadas a mostrar su poder.

Periódico Revolución
Sobre el Autor: Periódico Revolución
Es una publicación impresa y digital, como un esfuerzo de Morena Socialista para recuperar la teoría marxista al interior del partido morena.