Escrito por: Lal Khan

Hace 100 años la revolución bolchevique tomó lugar en Rusia. Esta ha sido la victoria más decisiva de los trabajadores en toda su lucha desde que la sociedad humana fue dividida en clases hace milenios atrás, división que trajo consigo la explotación y opresión de las clases dirigentes. Después de la insurrección, los bolcheviques, quienes estaban al frente de los proletarios y campesinos lograron vencer a la minoría explotadora y con ello pusieron las bases para la dominación de la mayoría de la sociedad en pro de sus destinos.

La revolución rusa de 1917 fue un hecho histórico sin precedentes, un salto del género humano que cambió el curso de la historia. El impacto fue tan grande que las clases dominantes del planeta se tumbaron de miedo en sus tronos de poder. El periodista revolucionario estadounidense John Reed, quien presenció los maravillosos eventos de la revolución de primera mano, escribió en su trabajo “Los 10 días que estremecieron al mundo“ lo siguiente:

“No importa que uno pueda pensar sobre el bolchevismo, es un hecho indudable que la revolución rusa es uno de los más grandes eventos de la historia del humanidad y la línea del bolchevismo es un fenómeno de importancia mundial“.

De acuerdo al calendario de la Rusia ortodoxa de los tiempos del zar, la insurrección revolucionaria y la toma del poder de los bolcheviques tomó lugar en la noche de el 26 de octubre. Esta fecha es el equivalente del 7 de noviembre de acuerdo con el presente calendario gregoriano.

Esta revolución se apropió del poder que estaba en manos de las clases opresoras que componía una pequeña minoría de la sociedad y pasó a la gran mayoría de trabajadores. El proceso de derrocamiento del Estado burgués y la toma del poder por el partido dominante del proletariado tuvo una enorme influencia en la participación de la mayoría de los trabajadores. Esta ha sido la única revolución que ha tenido lugar de acuerdo a las líneas clásicas del marxismo hasta el día de hoy.

Lenin explicó que la revolución tenía que traer un cambio real. Escribió en diciembre de 1917:

“Uno de las más importantes tareas de hoy, es desarrollar (la) iniciativa independiente de los trabajadores, de todo trabajador y de todo el pueblo trabajador en general, desarrollar tanto como sea posible su creatividad en el trabajo organizativo. A toda costa debemos romper con lo viejo, lo absurdo, lo salvaje, lo despreciable y lo perjudicial de las clases superiores, sólo los ricos, quienes han asistido a las escuelas de ricos, pueden administrar el estado y dirigir el desarrollo organizativo de la sociedad socialista“.

La característica más importante del partido bolchevique fue que supo subordinar las tareas subjetivas, es decir, los intereses de la clase trabajadora a la dinámica de la revolución como tarea objetiva en curso. La estrategia del partido estaba basada en un entendimiento científico de las leyes que gobiernan el movimiento de masas y la sociedad en general. El aprendizaje de las masas es guiada no sólo por sus peticiones, sus deseos y necesidades, sino sobre todo por la experiencia de sus vidas.. Los bolcheviques jamás estuvieron sujetos a una conducta de tipo snob, patriarcal o narcisista en perjuicio de las conclusiones que sacaba el pueblo trabajador a partir de sus experiencias, por el contrario, tomaron estas experiencias como punto de partida y construyeron sobre estas bases. Los reformistas y los falsos revolucionarios chillaban sobre los duros obstáculos y dificultades que está tarea planteaba, en cambio los bolcheviques tomaron el toro por los cuernos.

Trotsky en su trabajo épico, “Historia de la revolución rusa“ escribió lo siguiente:

“Los bolcheviques eran revolucionarios de hecho y no de gesto, de la esencia y no de la forma. Su política estaba determinada por la verdadera agrupación de fuerzas, y no por simpatías y antipatías … El bolchevismo creó el tipo de auténtico revolucionario que subordina los objetivos históricos irreconciliables con la sociedad contemporánea las condiciones de su existencia personal, sus ideas y sus juicios morales. La necesaria distancia de la ideología burguesa se mantuvo en el partido por una irreconciliable vigilancia, cuyo inspirador era Lenin. Lenin nunca se cansaba de trabajar con su lanceta, cortando los lazos que creaban un ambiente pequeñoburgués entre el partido y la opinión social oficial. Al mismo tiempo, Lenin enseñó al partido a crear su propia opinión social, descansando sobre los pensamientos y sentimientos de la clase en ascenso. Así, mediante un proceso de selección y educación y en lucha continua, el partido bolchevique creó no solo un medio político sino también un medio moral, independiente de la opinión social burguesa e implacablemente opuesto a ella. Sólo esto permitió a los bolcheviques superar las vacilaciones en sus propias filas y revelar en acción la valiente determinación sin la cual la victoria de octubre hubiera sido imposible “.

Después de la victoria de la insurrección, Lenin habló a todos los congresistas del congreso de los soviets:

“Ahora procederemos a construir, sobre espacio despejado de basura histórica la edificación de la sociedad socialista“.

Las Revolución fue acompañada por una nueva era de transformación socioeconómica; tierra estatizada, industria pesada, monopolios corporativos y los altos comandos de la economía fueron expropiados por el naciente Estado. La dictadura de las grandes capitales fue destruida; el estado soviético tenía el monopolio de todos los tratados extranjeros y comerciales. Todos los privilegios y prebendas ministeriales fueron abolidos y los dirigentes de la revolución vivían en modestas condiciones.

Víctor Serge, en sus memorias de un revolucionario escribió:

“En el Kremlin Lenin ocupó un pequeño departamento construido para un sirviente del palacio. En invierno, como cualquier otro, él no tenía calefacción. Cuando iba al peluquero esperaba su turno, pensando que sería indecoroso para cualquiera ceder su turno“..

El enfoque democrático de los bolcheviques fue certero. Inicialmente, partidos como los socialrevolucionarios de izquierda y mencheviques internacionalistas eran permitidos. Sólo los fascistas de las centurias negras fueron perseguidos, incluso los cadetes del partido burgués liberal estaban legalizados después de la revolución. El nuevo gobierno estaba basado en el sistema más democrático que alguna vez haya visto la historia, es decir en consejos de soldados, obreros y campesinos, construidos para que la base de la sociedad pueda influir en la economía, la agricultura, la industria, el ejército y la sociedad. Lenin diseño la guía principal del sistema soviético de gobierno sin ningún tipo de ambigüedad:

Elecciones democráticas en todas las posiciones del Estado soviético.

Revocabilidad en todos los puestos de dirección.

Ningún oficial recibe un salario más alto que el de un obrero calificado.

Gradualmente puestos de dirección de la sociedad se vuelven rotativos.

Lo que esta revolución significó realmente para las masas explotadas y oprimidas de Rusia fue retratado en una anécdota por John Reed:

“A través del horizonte, las luces centelleantes de la capital eran inconmensurablemente más espléndidas por la noche que por el día, como un dique de joyas amontonadas en una llanura yerma…”

La revolución había inculcado un nuevo orden social cultural y psicológico a la clase trabajadora, un proceso nunca antes visto en la historia.

La victoria de la revolución puede ser explicada a través un análisis científico, por eso los marxistas tienen una responsabilidad histórica de dar una explicación científica de la posterior degeneración y colapso de la Unión Soviética. De hecho el líder de la revolución, Lenin, quien era un firme marxista jamás imaginó el socialismo en un solo país. El internacionalismo para Lenin no era sólo una frase sentimental, él entendía que se necesitaba expandir la revolución a los países más avanzados de Europa y que de lo contrario, de mantenerse aislada la atrasada Rusia, sería inevitable una degeneración en la revolución. Por lo tanto, en un real sentido, el marxismo predijo el declive de la Unión Soviética hace bastante tiempo.

El 7 de marzo de 1918, Lenin plantío la situación:

“Desde un punto de vista, no habrá esperanza para la última victoria de nuestra revolución si permanece sola, si no hay victoria revolucionarias en otros países… Nuestra salvación de todas estas dificultades es la revolución en todo Europa. De todos estos acontecimientos, bajo estas circunstancias, si la revolución alemana no llega, estamos condenados”.

León Trotsky, compañero de armas de Lenin con quien orquestó de la revolución, analizó la degeneración de la revolución bajo Stalin, en su profundo trabajo profético, “La revolución traicionada”, publicado en 1936. Predijo cincuenta años antes de los acontecimientos en los ochentas que la Unión Soviética colapsaría si la revolución en los países capitalistas avanzados no triunfada y si una política revolución no restauraba la democracia obrera en la URSS.

Ted Grant, en su trabajo destacado de 1943, ”La teoría marxista del Estado”, desarrolla este tema y analiza el proceso. Sus perspectivas, establecidas en un sentido pesimista, fueron corroborados por los eventos seguidos a la caída del Muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviética.

La revolución rusa de 1917 no fue un evento nacional aislado pero tuvo una inmensa repercusión internacional. No sólo destruyó el capitalismo y la servidumbre en Rusia, también aplastó los grilletes del imperialismo estrangulador. Esto desencadenó movimientos revolucionarios más allá de las fronteras de la URSS, particularmente en Europa. Los patronos imperialistas estaban aterrados por estas revueltas de masas que amenazaban el orden capitalista.

El primer ministro británico lo George Lloyd escribió en un memorándum confidencial a Clemenceau, su contraparte francesa e del tratado de paz de Versalles en 1919:

“Toda Europa está llena del espíritu de la revolución. Hay una profunda sensación no sólo de descontento, también de furia y revueltas entre los obreros contra las presentes condiciones. Todo el orden social existente político social y económico es puesto en cuestión por las masas de todo Europa de un extremo a otro“..

Para aplastar el epicentro de las mareas revolucionarias “Las democracias capitalistas“ lanzaron un ataque masivo a la Unión Soviética haciendo uso de veintiún ejércitos imperialistas. La misma revolución fue pacífica, sólo nueve personas murieron durante la insurrección. Fue esta agresión militar imperialista de los ejércitos reaccionarios blancos lo que trajo carnicería, sangrías, hambre y destrucción a un país atrasado ya devastado por la Primera Guerra Mundial.

Sobre las bases de la pulverización y expoliación de las masas, agravado por la guerra civil y un bloqueo económico, la “lucha por la existencia individual“, en palabras de Carlos Marx, no desapareció ni se suavizó, más aún, tuvo un carácter cruento. Las derrotas de las revoluciones en Alemania (en 1918 y 1923), China en (1924,925), Gran Bretaña en (1926) y muchos otros países, donde hubo un enorme apoyo a la revolución bolchevique intensificaron el aislamiento de la Rusia revolucionaria e indujo una degeneración nacional..

La combinación heroica entre el ejército rojo, el apoyo del proletariado y los soldados contra la invasión terminaron por derrotar la agresión imperialista. El ejército rojo contaba de 5 millones de reservas provenientes de los remanentes del ejército del Zar que constaba de alrededor de 300,000 miembros. Gran cantidad de cuadros del partido bolchevique y muchos de los obreros más avanzados perecieron en esta guerra imperialista contra la URSS. Esto creó un vacío en la dirigencia que fue llenado por oportunistas y carreristas, elementos que llegaron el partido y el gobierno soviético después de la victoria revolucionaria. La carencia de productos de uso común, el colapso de la industria y la agricultura debido a la guerra trajo miseria que jugó un importante rol en la degeneración burocrática de la revolución.

Lenin lucho contra esta de generación antes de su temprana muerte en 1924. Stalin ocultó el testamento de Lenin en el que llamaba a luchar contra esta degeneración burocrática enquistada en las bóvedas del Kremlin. (Esto fue expuesto al mundo en 1956 en el 20 congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética por el sucesor de Stalin, Khrushchev). Bajo estas condiciones objetivas y hostiles; el cansancio de la vanguardia proletaria debido a la primera guerra la revolución y la posterior guerra civil, creo una situación donde el régimen burocrático empezó a emerger alrededor del Estado, bajo la tutela de Stalin. Trotsky creó la oposición de izquierda que representó una valiente resistencia contra esta degeneración, pero desafortunadamente fue brutalmente aplastada, sólo una pequeña resistencia pudo darse debido a al reflujo de la revolución y el cansancio de la vanguardia proletaria acumulado de las titánicas guerras y luchas.

Esto permitió la consolidación de un aparato burocrático totalitario que contaba con enormes privilegios. La máxima proporción de salarios en la época de Lenin fue de uno a cuatro, fue abolida tiempo después de su muerte. La reacción política contra la revolución de octubre fue tan represiva que para 1940 sólo sobrevivían un miembro del Comité central del partido bolchevique de 1917: el mismo Stalin. La mayoría había desaparecido ya sea tiroteados por los pelotones de asalto de Stalin, “desaparecidos“, asesinados o suicidados. Sólo unos cuantos habían muerto por causas naturales.

A pesar de la degeneración estalinista, la economía permaneció en un régimen planificado. En la producción una casta burocrático controlaba y usurpaba la plusvalía. A pesar de este severo revés, la economía de la URSS creció a un paso que el capitalismo jamás ha podido alcanzar.

Ted Grant escribió en su gran obra, Rusia de la revolución de la contrarrevolución,

“En los 50 años de 1913 (la octava de la producción de antes de la guerra) a 1963, a pesar de las dos guerras mundiales, intervenciones extranjeras y guerra civil, y otras calamidades la industria se levanto más de 52 veces. En los Estados Unidos fue más de seis veces, mientras Gran Bretaña lucho para doblar este rublo. En pocas palabras la Unión Soviética se transformó de un país agrícola atrasado a la segunda potencia mundial sobre el planeta, con una poderosa industria, un alto nivel cultural y más científicos que en Estados Unidos, Europa y Japón unidos. La expectativa de vida creció más del doble y la mortalidad infantil cayó nueve veces. Éstos gigantescos avances económicos, en un corto periodo de tiempo, no tiene paralelo en la historia mundial“.

La igualdad de la mujer fue asegurada por la revolución y la economía planificada. Las provisiones de comida gratis en las escuelas, leche para los niños, clínicas para embarazadas, guarderías, Cendis y otras prestaciones gratuitas fueron otorgadas por el Estado obrero. La superioridad de la economía planificada sobre la economía de mercado fue probada al mundo no en el lenguaje de la dialéctica sino en el lenguaje sin precedentes de los avances sociales y materiales.

Como quiera que sea, la economía se expandió rápidamente y se volvió más sofisticada, compleja y avanzada. Producía un millón de mercancías que no hubieran podido crearse con los mismos métodos de una economía que sólo produce 150 mil. Trotsky una vez dijo que “Para una economía planificada, la democracia obrera es esencial como el oxígeno para la sangre humana“. Pero más tarde en los sesentas, la economía creció y había empezado a desfallecer. Para 1978 se desplomó a cero. Entre el peso muerto de la mala gestión, desperdicio, corrupción y la burocracia hicieron caer al suelo la economía que eventualmente llevó a la URSS a la parálisis.

El aislamiento de la revolución debida a una caricatura nacionalista de socialismo, caracterizada por una falta de democracia obrera en los negocios y la economía estancada fueron los reales causantes del colapso de la URSS, no el llamado “fracaso del socialismo“. Lo que había existido en la Unión Soviética hasta el momento de su colapso no fue socialismo o comunismo sino su caricatura, el estalinismo.

Hoy, la crisis del capitalismo a escala mundial, a incitado el levantamiento de insurrecciones masivas contra este horrible sistema que ha llevado la vasta mayoría de la humanidad a la miseria, pobreza y enfermedad. Es un sistema históricamente condenado que sólo fomenta el dolor, la agonía y el padecer del género humano. Marx entendió desde el principio que la crisis del capitalismo es la crisis de la superproducción. Incluso los economistas burgueses más avispados reconocen la naturaleza orgánica de esta crisis.

El problema más desesperante para estos movimientos y levantamientos de masa en el presente periodo es la búsqueda por un sistema alternativo. Innumerables ex socialistas y ex comunistas han estado condenando las ideas revolucionarias del socialismo, capitularon ante las teorías reaccionarias sobre “El fin de la historia“. Pero el daño más grande se hace cuando intentan “modernizar“ el marxismo.. En 1917 dos semanas se necesitaron para que llegaran las noticias del triunfo de la revolución en Rusia a los activistas en el subcontinente Indio. Ahora las masas pueden ver revoluciones en vivo a través de la televisión e Internet. En esta coyuntura de la historia de la humanidad, si hubiese otra revolución triunfante como la de octubre, no podría quedar confinada a las fronteras nacionales.

A pesar de la subsecuente de generación que terminó con el colapso de la Unión Soviética, la revolución bolchevique permanece como el más grande icono de la lucha por la emancipación de la raza humana. Después de un cuarto de siglo desde la caída de la URSS ha habido una feroz campaña para desacreditar al socialismo y el comunismo a través de los medios corporativos. Los políticos capitalistas y la intelectualidad, desde los fundamentalistas religiosos hasta los liberales han denunciado al marxismo como una ideología fallida.

Como quiera que sea, los más serios estrategas del capitalismo están preocupados y son conscientes de la veracidad de la genuina amenaza qué es el socialismo revolucionario. La prestigiosa revista The economist, “World in 2017” subraya la significancia de la revolución de 1917. Escribió:

“El centenario de la revolución fue un gran evento… El señor Putin ignoró a Lenin y rehabilitó a Stalin. Para él, la diferencia entre ellos fue su actitud hacia el Estado ruso y su herencia imperial… Su principal desacuerdo con Lenin fue en la organización de Lenin con respecto a Rusia como una unión de repúblicas etnicas con el derecho de autodeterminación… en una economía estancada, lo más preocupante para la megalomanía del señor Putin, son los fantasmas de la revolución bolchevique que se vuelven inquietos. Lenin podría permitirse una sonrisa“.

Este párrafo podrá referirse específicamente a la Rusia capitalista de Putin, pero es cierto para todos los países, el capitalismo está decayendo a escala mundial y socava a todas las sociedades en diferentes formas.

Lenin había prometido que la revolución rusa se expandería y crecería alrededor del mundo uniendo a los pueblos de este planeta en una única URSS. En esta época, la revolución victoriosa del socialismo en un país provocaría una poderosa tormenta revolucionaria en todo el planeta. Por tanto, la promesa de Lenin será redimida y el objetivo final de la existencia de la humanidad, la conquista del universo por el género humano podrá comenzar.

Periódico Revolución
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