Por Harry DeBoer

Las compañías cada vez toman más ventaja de los obreros. A pesar de sus grandes ganancias, las compañías están demandando –y obteniendo- grandes concesiones.

Donde los sindicatos son capases de ganar aumentos salariales, en muchas ocasiones los aumentos son bajos y no son proporcionados con respecto a la inflación.

El nivel de vida está cayendo. Muchos obreros apenas pueden pagar sus deudas para poder seguir sobreviviendo.

Los obreros no sindicalizados son especialmente mal tratados. Los bajos salarios están proliferando. Sin la protección sindical de los puestos de trabajo los obreros no sindicalizados enfrentan todo tipo de ataques a sus condiciones de trabajo. Sus horas son cortadas. Son despedidos de sus trabajos por mero capricho de los patrones.

Un nuevo animo

No tiene porque ser de esta manera. La era de los ataques al nivel de vida puede, debe y tendrá su fin. Hay evidencia de un nuevo ánimo de lucha entre los trabajadores. Los reportes sindicales dicen que algunos obreros no sindicalizados están buscando una dirigencia que los organice. Ellos quieren buenos salarios, mejores condiciones de trabajo y protección de su fuente de trabajo proveniente de la afiliación a un sindicato. Uno siente el deseo de las bases del sindicato de salir a luchar. Grandes batallas están cerca y además pronostico que grandes luchas laborales están en un futuro cercano. Este documento está dirigido a los dirigentes y participantes de las siguientes batallas por venir. Las huelgas pueden ser ganadas.

Una huelga es siempre el último recurso. Es así como debe de ser. En estos días los obreros no solo están preparados para la huelga, los patronos no darán a los obreros un trato justo en la mesa de negociaciones. Los trabajadores necesitan estar preparados para mantener su empleo para obtener un convenio justo.

Hace unos cuantos años importantes huelgas han sido derrotadas. Obreros desempleados han sido sustituidos por esquiroles. Huelgas importantes han sido rotas. Los obreros han perdido permanentemente sus empleos.
Esto ha hecho que algunos saquen la errónea conclusión de que las huelgas no pueden tener grandes éxitos. Apuntan a las recientes derrotas y dicen “¿Qué sentido tiene luchar?”. Como resultado los sindicatos han firmado contratos con grandes concesiones a pesar de que el patrón puede dar un buen aumento salarial y mejorar las condiciones de trabajo.
Algunos sindicatos, temerosos de la huelga, han impulsado tácticas alternativas como lo son las campañas públicas. Algunos líderes sindicales han propuesto tales tácticas como sustitutos de la huelga. Pero mientras que la presión de las campañas públicas puede ayudar, si el patrón sabe que el sindicato no está preparado para irse a huelga, tales campañas tendrán mucho menos éxito de triunfar. El patrón presionará al sindicato si sabe que el sindicato no se va a huelga.

La huelga de 1934 fue un modelo

Tengo confianza en la nueva generación de obreros. Creo que comenzarán a darle un giro a la militancia sindical para poder alcanzar un buen nivel de vida para ellos mismos y sus familias.

La huelga de los transportistas de 1934 en Minneapolis fue un modelo de cómo pelear y ganar. Paralizamos el tráfico de la ciudad con los camiones, ahuyentamos a los esquiroles de la calle y obtuvimos una decisiva victoria. Ganamos el reconocimiento del sindicato, nuestro primer contacto acompañado de un incremento salarial y mejoras en nuestras condiciones de trabajo.

Los huelguistas en Minneapolis, Toledo y San Francisco en 1934 programaron una serie de acciones militantes que encabezaron la formación de grandiosos sindicatos en este país. Aquellas huelgas militantes de los treintas forjaron los sindicatos industriales que aún hoy existen.

Pero durante los cincuentas, sesentas y setentas, los sindicatos se volvieron más complacientes. Pero al final de los setentas y ochentas esto cambió.

Los patronos se volvieron más agresivos. Probaron las aguas y encontraron que podían romper huelgas sin mucho problema. El esquirolaje se hace cada vez más común. Años atrás nadie faltaba el respeto a un piquete. Hoy en olas ciudades a través de la nación, obreros cuentan historias de patronos que rompieron huelgas metiendo esquiroles.

Una breve historia de la huelga

Solo hay una manera de ganar una huelga: Parando toda la producción. Si es una fábrica u otro negocio, este no puede operar. Si es una empresa transportista, esta no puede mover. Una huelga significa que todo trabajo debe ser parado. Esto significa que a los supervisores no les está permitido mantener las cosas trabajando. Esto significa que los esquiroles deben estar prevenidos de tomar los empleos de los trabajadores. Hoy una huelga no puede ser victoriosa con un puñado de piquetes. Esta requiere la acción de masas en las calles, lideradas por el sindicato huelguista.

En 1934 la huelga de los camioneros fue, en realidad, tres huelgas: Los camioneros del carbón en febrero, la “broader” huelga en Mayo y un relanzamiento de la huelga en julio en la cual finalmente alcanzamos la victoria. En la huelga de los camioneros del carbón no teníamos suficientes piquetes al principio de la toma de la empresa para mantener cerradas las entradas de esta. Organice lo que más adelante sería conocido como piquetes crucero. Podíamos hacer un piquete en una puerta, y dejar que los camiones siguieran operando fuera del patio del carbón, así los policías pensarían que los camiones estarían trabajando normalmente. Después dejaríamos que los camiones tomaran dos o tres bloques del patio, manejando los camiones, forzando los camiones a parar y vertiendo el carbón en la calle. En varios días todos los camiones de carbón en operación habían parado. Fue un cruento invierno, familias y negocios necesitaban carbón. La compañía se desistió y nosotros ganamos.
Farrell Dobbs, otro líder obrero y yo fuimos asignados a permanecer en el local del sindicato en las noches y a reclutar a los nuevos compañeros. Llegaron por miles a unirse a nuestro sindicato, local de los camioneros número 574 (hoy llamado local 544). Cuando los trabajadores ven una dirigencia que sabe pelear y ganar, ellos no titubean en unirse al sindicato. La victoria de febrero había hecho a nuestro sindicato considerablemente más fuerte.

En la huelga de mayo la policía reclutó varios ayudantes y los congrego para ahuyentar de la calle a los huelguistas. En una ocasión uno de nuestros piquetes fue emboscado por la policía y muchos de nuestros piqueteros hombres y mujeres fueron golpeados severamente. Así que tomamos palos en auto defensa y, en la más importante batalla callejera, ahuyentamos a estos ayudantes de policía fuera de la calle. Desde entonces a esta batalla se le conoce como “la batalla de Deputy’s run”.
En la huelga de Julio, que empezó después de que la compañía se negó a cumplir sus acuerdos con el sindicato, la policía abrió fuego contra huelguistas desarmados. Dos obreros fueron asesinados y cerca de sesenta huelguistas fueron heridos, a muchos de ellos les dispararon por detrás.
Este brutal tiroteo por detrás, en vez de desanimar al sindicato, sirvió para hacer más poderosa el ánimo de los obreros y vino más apoyo público de nuestro lado. Finalmente en agosto de 1934, la compañía acepto sus acuerdos, una gran victoria para los camioneros y todo el movimiento obrero. La huelga puso a Minneapolis en camino a volverse un pueblo sindicalizado, organizando conductores de toda la ciudad y el estado y el medio este.

Los libros de la escuela

Los libros escolares de hoy no cuentan mucho de la historia del movimiento obrero. Tienen poco que decir del levantamiento de los sindicatos y de los enormes sacrificios de los obreros con el fin de crear un mundo mejor. A los patronos les gustaría que los obreros olvidaran su pasado.

En efecto, a los jefes les gusta decir que las cosas son diferentes ahora. Están contentos con que los días de lucha están atrás de nosotros, la militancia es cosa del pasado. Algunas compañías muestran a los obreros películas caras vendiendo la idea de la colaboración de clases y del “círculo de calidad”, reuniones que promueven dar la bienvenida a los patronos a resolver los problemas de la compañía. Trabaja más rápido, produce más, y sobre todo, no luches contra nosotros, esa es la línea de la compañía.

Estos patronos con mucho ingenio apelan a la colaboración son invariablemente los mismos que van a la mesa de negociaciones congelan los salarios de los miembros del sindicato.

La verdad es que nada ha cambiado fundamentalmente en la relación entre obreros y patronos. El jefe sigue siendo el jefe.

Los dirigentes sindicales deben entender el sistema capitalista. Nuestros líderes en 1934 sabían que las ganancias es lo que movía a los patronos a intentar destruir el sindicato. Mientras el sindicato no abandono su perspectiva revolucionaria ni dejo de imprimirla sobre las bases, tal perspectiva – y organización- fueron importantes para ganar la huelga.

Lo que aprendieron los trabajadores

Lo que los trabajadores aprendieron en los 30s fue que levantándose juntos en grandes números, pueden sacudir a los enemigos de los sindicatos, ganar los incrementos salariales necesarios y mejorar las condiciones laborales. Cincuenta años después esto sigue siendo valido. Los obreros de hoy deben tener una postura militante para poder alcanzar el éxito. Pequeños piquetes son insuficientes. Los sindicatos deben de organizar piquetes de masas con cientos de miles de obreros para detener alguna posibilidad a los esquiroles. Algunos dirigentes sindicales dicen que es imposible hoy. Dentro de un día o dos, argumentan, el patrón realizara recortes y obtendrá una orden judicial para limitar el numero de piquetes a dos o tres por puerta.

Mi respuesta: En 1934 llenamos la pared de órdenes judiciales. El patrón siempre podía encontrar un juez anti sindical que podía firmar una pieza de papal. Pero los huelguistas estaban consientes de la real correlación de fuerzas. Si nuestras fuerzas son mayores y más poderosas que las de ellos, Nosotros venceremos.

Pero si ignoramos las órdenes policiales y continúan los piquetes de masas, la policía nos arrestará, eso argumentan algunos dirigentes sindicales.

Mi respuesta: Así es. Déjalos llenar las cárceles hasta el borde. El sindicato deberá sacarles de apuros y tomar las masas de obreros y prepararlas para permanecer en el piquete, uniendo nuevas fuerzas enojadas al ver todas estas arbitrariedades de las autoridades. Debemos permanecer en nuestro puesto de trabajo hasta el fin de la huelga.
Los dirigentes pueden hacer la diferencia
Algunos dirigentes sindicales dicen que no podemos movilizar a las masas de obreros el día de hoy. Los obreros son muy pasivos, dicen estos dirigentes. Pero eso no es así. Ha habido un mayor número de huelgas en los Estados Unidos en los últimos años donde miles de obreros y personas que les apoyan han marchado y apoyado a estos en sus plantas de trabajo. Es un reflejo de la nueva militancia que se esta desarrollando. Desafortunadamente, aunque es claro que los obreros están preparados para la acción, la dirigencia en algunas huelgas detiene la toma de instalaciones. Los esquiroles se meten a trabajar mientras los obreros son detenidos por el dirigente. La dirigencia debe tomar un paso fundamental: Organizar piquetes de masas y prevenir que los esquiroles remplacen a los trabajadores.

¿Cómo sacar miles de de obreros a las calles para que salgan a la lucha? Se deben estar preguntando. Esta es buena pregunta.

Primero, esto requiere una dirigencia que quiera tomar tales medidas. Si los dirigentes de tu sindicato no quieren salir a luchar, tendrás que llamar a elecciones para adquirir nuevos dirigentes. Necesitas nuevos dirigentes quienes crean en la democracia sindical y deseen derrotar a los patronos.

Segundo, debes desarrollar una estrategia sencilla. No existe ningún manual que diga como resolver todos los problemas y que diga como triunfe la lucha de los trabajadores. Como quiera que sea hay lagunos factores clave para llevar a cabo un sencillo plan.

Las huelgas exitosas requieren la participación y apoyo entero de toda la clase obrera. Construir tal tipo de apoyo entre las bases puede actualmente prevenir las huelgas. Si el patrón piensa que va tener que batirse con el movimiento de la clase trabajadora de toda la ciudad o el estado, se imaginará lo duro y largo que será la lucha antes de que la huelga estalle. Los dirigentes sindicales de la localidad deben de aproximarse a otros dirigentes, deben explicar que los capitalistas están intentando hacer su propio sindicato y que están buscando el apoyo de los patronos de su planta. Deben preguntar si necesitan ayuda y de ser así se les debe de dar completo apoyo.

Piensa en grande. Realiza uno o varios mítines de masas antes de que la huelga estalle, deben ser oradores grandes dirigentes sindicales, usa grandes carteles y panfletos. Invita a todos los sindicalistas, no solo a los de tu sindicato. Se consciente de todos los aspectos. Asegurate de que las mujeres y los menores de edad jueguen un gran papel. En algunas de nuestras organizaciones de obreros en los 30s, mandamos organizadores entre los desempleados y organízalos en torno a tu sindicato y que formen parte de los piquetes. Eso debe ser realizado hoy. Si un desempleado es organizado de nuestro lado, este no podrá ser usado por los patronos para incorporarse a los esquiroles. Los desempleados siempre son el primer grupo que buscan los patronos para pelear contra la huelga.

Usa grandes anuncios donde te sea posible, en la prensa obrera y comercial para explicar el caso del sindicato y haz un enlistado de los sindicatos que puedan ayudarte. Envía representantes de tu sindicato a las reuniones de los demás sindicatos y explica las razones por las que estas luchando. Fomenta que los dirigentes sindicales escriban cartas a todos los sindicatos del estado, que sean publicadas, que sean apoyadas en las reuniones y envía miembros de tu sindicato a las mismas y has que miembros de esos sindicatos se unan al piquete si la huelga estalla. Piensa en grande, entonces pensaras en más grande.

Haz que los obreros de tu planta y tu ciudad usen botones con consignas de apoyo. Procura que los artículos sobre el movimiento sean publicados en la prensa de los sindicatos y a través de otros medios. Realiza conferencias con prominentes dirigentes laboristas que te respalden, en estas, presenta miembros del sindicato al publico que sean ejemplo.

Una huelga debe ser bien organizada. La huelga de Minneapolis de 1934 es el clásico ejemplo. El libro “Teamster Rebelion” de Farrell Dobbs, explica toda la historia y te lo recomiendo ampliamente.

Nosotros tuvimos una comisión encargada de alimentar huelguistas y a sus familias. Servíamos comida caliente gracias a los donativos de tenderos y granjeros simpatizantes. Esto se convirtió en una manera de sostener a los huelguistas y mantener la solidaridad entre los obreros.

El comité de huelga tenía un doctor y enfermeras al alcance de los huelguistas por si los obreros se lesionaban en el piquete. Esto fue de gran ayuda.

En un primer momento en todo el país publicamos un diario de la huelga. Se llamaba “el organizador”. Durante la huelga con frecuencia podías ver como los editores de los medios pro empresariales distorsionaban las noticias. Es por ello que necesitas tu propio periódico para explicar la verdad de las noticias y sobre la huelga. Un periódico de la huelga puede servir para aglutinar a los huelguistas y apoyarlos, para educar al público y ganar a nuevos aliados al bando de la huelga.

Todo tipo de solidaridad será necesaria. Te querrás aproximar a otros líderes sindicales locales, grupos de mujeres y a organizaciones comunitarias. El objetivo es aislar al patrón hasta que la presión pública lo forcé a recular.

En efecto, planea en grande antes de la huelga y gana lo más que puedas de solidaridad del resto del movimiento obrero, de este modo lo menos probable será irse a huelga. La compañía puede ver que tu estas preparado y como estas aglutinando fuerzas de tu lado y por esa razón se verá menos inclinado a enfrentar el sindicato.

Como podemos activar nuestro sindicato

“¿Cómo podemos activar nuestro sindicato?” Te puedes preguntar. “Muchos de nuestros afiliados no van a las reuniones. Todas estas ideas son grandiosas pero nuestros afiliados no participarán”.

Yo creo que la espina dorsal de cualquier sindicato debe ser la unión democrática. Un sindicato mientras más democrático es, más fuerte lo es. Frecuentemente los afiliados no van a las reuniones porque, cuando lo hacen, parece que todas las decisiones ya han sido tomadas. Las reuniones deben ser abiertas y democráticas. Las discusiones más importantes sólo deben ser tomadas después de una discusión y votadas por la membresía. Si hay dirigentes charros debes votarlos y elegir nuevos dirigentes democráticos. Dirigentes combativos con compromiso democrático atraerán el activismo sindical a las bases. Las bases del sindicato se entusiasmarán y tomarán más responsabilidades dentro del sindicato de manera consiente ¡Discutir, planear y votar! Mientras más democracia encuentres en tu sindicato más afiliados querrán participar en las decisiones que afectan sus vidas.

En el local 574 de los Teamsters, elegimos comisarios que representarían a los afiliados en varios lugares. Tuvimos una junta de queja que se eligió dos veces al mes y escuchaba a todo trabajador que tenía una queja potencial. Tuvimos un comité de negociaciones elegido y en 1934 durante la huelga de los camioneros en Minneapolis tuvimos un comité electo de 100. Este comité se reunía regularmente. Propuestas de dirigentes durante la huelga fueron llevadas primero a la comité de los 100. El comité revaloró las propuestas y llevó esas decisiones de vuelta a la masa de trabajadores. Este proceso democrático fortaleció la huelga y mantenía a la dirigencia en contacto con lo que las bases realmente querían.

Algunos dirigentes sindicales están en desacuerdo con este abierto estilo democrático. Durante la huelga o las negociaciones ellos argumentan que deben ser secretas. Frecuentemente he notado que tales secretos son una treta para obtener un insatisfactorio compromiso a las espaldas de los trabajadores. Todo acuerdo requiere compromiso, pero las decisiones del sindicato deben hacerlas los afiliados. Ellos son quienes deben decidir cuando una demanda debe de mantenerse o quitarse de la mesa de negociaciones. Mientras más democrático sea el sindicato, más participación encontrarás de las bases sindicales. Mientras menos democracia haya en el sindicato menos confianza tendrán las bases en los dirigentes cuando los patronos forcen al sindicato a luchar.

Páralo

Hay varias maneras para cerrar un centro de trabajo. En este documento no podemos mencionar todas ellas pero abajo encontraras las más importantes:

i) Piquete masivo. Este debe encontrarse en todas las huelgas. En grandes números esta prevendrá que la planta inicie operaciones.

ii) Sentones afuera de la planta. A veces sorprende la presencia de grandes números de policías o militares, lo mejor podría ser sentar varios miles de personas enfrente de las puestas principales. Ellos pueden arrestarte con dificultades en masa. El sindicato te sacará bajo fianza y te sentarás de nuevo.

iii) Sentones adentro de la planta. Sentar huelguistas fue una táctica usada en los 30’s y debe considerarse un método viable hoy. Es más difícil para los patronos sacar obreros del edificio una vez que ellos están sentados dentro.

iv) Fink drivers. Finks son esquiroles y fink drivers fue algo que usamos cuando los patrones usaban esquiroles para reabrir la planta cuando nos íbamos a huelga. Nosotros tomamos nuestros mejores militantes, entraban a la planta y sacaban a los finks.

v) Marchas y mítines masivos como una manera para construir un piquete de masas y otras acciones para parar operaciones.

Hablando con los obreros

Carl Skoglund quien después se volvió el presidente de nuestro local fue el arquitecto de la huelga de 1934 de Minneapolis. Él ya había librado varias luchas y tenía una pierna mala. Yo recuerdo que una noche antes de la huelga del carbón en febrero de 1934 él puso su brazo en mi hombro para apoyarse mientras íbamos de regreso a nuestros departamentos.

“Harry – me dijo- al principio muchos obreros no entienden porque estamos luchando. Bien, necesitaremos hablar con ellos. Explícales el propósito de la huelga. Dales la oportunidad de entenderlo. No les pidas nada sin que antes les hayas dado una oportunidad”.

Al día siguiente platicamos con un camionero no sindicalizado para probar el consejo de Carl.

Seguimos un camión del patio del carbón y unas cuantas cuadras después lo alcanzamos. Le explicamos al conductor las razones de la lucha y porque nos fuimos a huelga. El hombre se enojo y nos dijo que su jefe le había mentido sobre las razones de la huelga. Salió del camión y ¡el mismo nos ayudo a tirar su propia carga de carbón en la calle! Esa noche bajo al local sindical y se sindicalizo. Después de la huelga se volvió un dirigente sindical leal.

Hay una lección en esto. Es necesario explicar a los obreros porque te vas a huelga. Esto también va para trabajadores que se prestan a servir de esquiroles. Muchas veces, si tu hablas con ellos, ellos se terminarán posicionando contigo. Si ellos no lo hacen, desde luego, es otra historia. Pero muchas veces en esta sociedad, con mucha propaganda anti sindical, la gente toma actitudes hostiles a los sindicatos.

Frecuentemente explicando lo que ocurre la gente cambia su punto de vista.

La misma mentalidad abierta es necesaria para dirigirte con tus camaradas que en un primer momento no entienden la necesidad de una acción militante, pero ellos sacaran la misma conclusión una vez que vean la realidad.

Organizando lo desorganizado

Muchas de las más importantes batallas del futuro serán libradas en nombre de los obreros no organizados nuevos esfuerzos masivos deben ser realizados para organizar a estos obreros en los sindicatos.

De la misma manera en que te aproximas a la victoria en el piquete, debe extenderse la organización del sindicato, las grandes movilizaciones de obreros son necesarias para organizar obreros.

Debe de haber reuniones y participación de todos los afiliados y deben de hacerse esfuerzos para ganar el apoyo del resto del movimiento obrero.

En la mesa de negociaciones los jefes a veces intentan aterrorizar a los trabajadores y someterlos, los patrones amenazan a los obreros con que si piden altos salarios la compañía se moverá y buscará otro lugar más barato donde no existan los sindicatos. Si la compañía tiene una fuerza de trabajo entrenada en esa localidad es posible que no se trate de una táctica para producir miedo, bajo esas condiciones el sindicato debe responder rápidamente. Si los patrones mueven sus plantas a donde sea, el sindicato debe decir, “nosotros enviaremos organizadores del sindicato a tus nuevos locales y organizaremos a los nuevos obreros allá. Si tú te vas al extranjero, nuestro sindicato internacional trabajara para ver que tu estés siguiendo los requerimientos de ese lugar. A donde quiera que tú vayas nosotros te seguiremos. Nosotros no permitiremos que explotes a tus obreros, por lo tanto, para ti es más razonable negociar con nosotros porque no adquirirás nada mejor yéndote a cualquier otro lado”.

Un compromiso claro es el mejor camino para asegurar un buen contrato en los lugares donde tu estas organizando, nosotros teníamos un lema en el local 574: “cada miembro es un organizador”. En el camino los obreros deben animar a los obreros no sindicalizados a sindicalizarse donde quiera que ellos hayan estado alrededor del mundo. Este es un lema que nosotros hoy deberíamos adoptar, mientras más trabajadores se encuentren sindicalizados será más difícil para el patrón encontrar quien rompa huelgas. Y esto ayudará al ser al sindicato una fuerza cada vez más grande para el progreso y la justicia social.

El sindicato debe de ser el campeón de los derechos humanos, de los pobres y de los necesitados. Nosotros debemos preocuparnos por los huérfanos, por los chicos que no tienen suficiente para comer, por los discapacitados, por las víctimas de la discriminación. Nosotros debemos ver cada vez más por aquellos quienes apenas pueden vivir con sus pequeñas pensiones de vida.

Luchando por ellos, nosotros podemos hacer un sindicato cada vez más grande. Su causa se convertirá en nuestra causa cuando nosotros nos paremos por decentes salarios y buenas condiciones para todos.

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