Por Ana Rodriguez.

Claudia es la candidata de Morena a jefa de gobierno. ¿Por qué? Toda su vida política ha sido dedicada a reventar a la izquierda desde dentro. Hoy se le requiere más que antes porque el movimiento va en ascenso y es necesario contenerlo, de lo contrario, podrá salirse de cauce. Los capitalistas necesitan de sus médicos.  Claudia es uno de ellos. Reventará toda iniciativa de lucha de masas dentro y fuera de Morena. Su papel en la futura revolución socialista será muy semejante a la de Ebert en la revolución alemana de 1918, enemigo jurado y asesino de Rosa Luxemburgo. 

 No es nuevo su actuar. Desde muy joven se ha caracterizado por ser anticomunista. En 1986 con Carlos Imaz desmanteló el movimiento estudiantil de la UNAM a cambio quizá de su puesto de trabajo como investigadora y títulos de nobleza que porta. En 1999 ella y sus familiares sanguíneos y políticos metieron “estudiantes moderados” a las asambleas del movimiento estudiantil para reventarlas, además organizó grupos de choque “jugadores de fútbol americano” para amedrentar físicamente a los activistas. Afortunadamente no tuvo mucho éxito, y por el contrario se exhibió ante los estudiantes en paro. Su premio  fue la secretaria de medio ambiente del DF solo unos meses después de rota la huelga en la UNAM.

¿Por qué Claudia y no otro? Desafortunadamente, en los últimos años en nuestro partido el que paga manda. Había dos candidatos con dinero: Claudia y Monreal. Uno delegado de Cuauhtémoc y otra de Tlalpan. ¿Quién tenía más popularidad? Claudia. Martí Batres estaba descartado desde un inicio porque su programa es más avanzado que el de López Obrador y éste no quiere que nadie lo eclipse.

No hay intervención en Morena por parte de las bases. Es injusta una elección donde el candidato es elegido por una encuesta extremadamente oscura y elaborada para que gente que no milita en el partido escoja a nuestro candidato.

Hoy más que nunca necesitamos un ala marxista en Morena para combatir este tipo de prácticas, para evitar que los verdugos del movimiento obrero se hagan pasar por corderos e impedir que Morena se convierta en el ataúd de la revolución socialista, sino por el contrario sea el partero de la nueva sociedad.

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