Escrito por: José Carlos Miranda
Miembro de la fundación Lauro Campos y la “Resistência” PSOL en Brasil. 

La huelga de los transportistas sacudió Brasil. Después de nueve días de huelga y de bloqueo carretero se dio una escasez de alimentos y combustibles en todo el país. En los mercados algunos productos habían alcanzado precios estratosféricos debido a la escasez de los mismos. Varias plantas industriales estaban casi en paro. En suma, el país estaba paralizado y Temer (el presidente de Brasil), debilitado tuvo que hacer grandes concesiones el domingo 27 de mayo en un intento de terminar la huelga.

Entre las demandas estaban la reducción del precio del Diesel; del precio para las cargas, la suspensión de pagos de casetas, entre otras cosas. La huelga enfrentó la represión del ejército y organizó negociaciones con el estado. Para elevar la presión sobre el gobierno, los petroleros decidieron irse a huelga. Un ministro del tribunal superior del trabajo publicó un mandato en el que se declaró ilegal la huelga. Esto mermó los ánimos de lucha.

Pedro Parente es el principal responsable de privatización de Petrobras y de asignar precios a los derivados del petróleo, (en una semana hizo varios ajustes a los precios de estas mercancías). Esta fue la principal razón de la huelga. Temer, una semana antes del movimiento huelguístico afirmaba que no había pasado nada.

La huelga de los transportistas: Progresista pero con contradicciones.

De acuerdo a encuestas llevadas a cabo por el Instituto datafolha la huelga con sus bloqueos tuvo un 87% de aceptación en Brasil. Este movimiento involucró a transportistas autónomos, empleados y comerciantes del transporte. Este fue un movimiento policlasista que involucró a trabajadores y patrones. Hubo un cierre patronal, pero no jugó un papel predominante.

La huelga demostró el fracaso de la petrolera para asignar precios a los derivados del petróleo. El alza constante en el precio de la gasolina llevó a la penuria al pueblo brasileño, los únicos ganones de esta política fueron los banqueros y las compañías extranjeras quienes extrajeron grandes beneficios.

El movimiento puso en evidencia las reaccionarías consecuencias de la privatización del petróleo pero hay contradicciones intestinas debidas a las capas ligadas a los patronos. Jair Bolsonaro está apoyando abiertamente a organizaciones de derechas como el BML, desafortunadamente su candidatura tiene apoyo entre algunos huelguistas. Este sector pide sacar el ejército de los cuarteles a pesar de que este ha reprimido la huelga. Es peligroso para el movimiento que las fuerzas más reaccionarias terminen tomando el control de este.

Para evitar este riego es necesario luchar por la dirigencia del movimiento. Los grupos de izquierda que caracterizan la huelga como reaccionaria están en un error y con esta postura están cediendo a los derechistas la dirigencia del movimiento. Por otro lado quienes desprecian al ala derechista, permiten el desarrollo de esta plaga al menospreciarla.

Es indispensable sacar a la clase obrera y detener el desarrollo de la derecha.

Es importante apoyar la huelga de los transportistas, levantar un programa obrero y confrontar a la reacción que se desenvuelve en el proceso. El MST (El movimiento de los trabajadores sin tierra) donó comida y amparo al movimiento de los camioneros. Encontramos otros ejemplos de solidaridad en los astilleros; en los obreros de la construcción, en los mineros y los sindicatos del sector público quienes se unieron a los transportistas y mantuvieron asambleas comunes para definir la dirección del movimiento. A pesar de la parálisis de la dirección del PT y del CUT, del PSOL, varios sindicatos como el MTST, MST y otros movimientos ayudaron a los huelguistas de buena forma. Los petroleros intentaron irse a huelga intentando unificar las luchas. También, tomando ventaja del escenario político nacional salieron a relucir otras luchas como las de servicios públicos; electricistas, trabajadores del metro, de auto servicios, maestros, etc. Si la clase trabajadora hubiera salido a la escena en una acción coordinada habría sido posible derrocar el gobierno y obtener logros significativos.

Mientras el gobierno de Temer está agonizando, la burguesía y la derecha tradicional están confundidas. La extrema derecha aprovecha este vacío para hacerse notar. Por otro lado, la mayor parte de las izquierdas y los sindicatos, están paralizados. El PT y el CUT sólo han sacado declaraciones. Los sindicatos, de forma absurda, en vez de irse a huelga, se postran como mediadores del conflicto, intentando calmar los ánimos de huelga. Por todo esto Jair Bolsonaro y sus secuaces han podido avanzar. El candidato de extrema derecha es fuerte, pero no tiene el apoyo de la mayoría de los obreros y el pueblo. La izquierda y los sindicatos tienen una influencia política considerable que les permitirá enfrentar el proceso.

Los sindicatos, el movimiento social, y los partidos de izquierda deben reunirse inmediatamente para organizar la lucha. Deberían llamar a un paro nacional de un día con las consignas de la reducción de los precios de la gasolina; del gas (sin reducir la seguridad social), finalizar la privatización de Electrobrás, más puestos de trabajo, salarios decentes y la abrogación de la reforma laboral. Exigir una reforma tributaria que eleve los impuestos a los más ricos y que no afecte a los más humildes. Defender las libertades democráticas, la libertad del Lula y justicia para Mariel y Anderson.

La recuperación económica y la crisis social se profundiza cada día. A dos años del golpe de Temer, el desempleo aumenta – casi 30 millones de brasileños están desempleados o en la informalidad-, no hay recursos para la educación, salud ni para la vivienda social. Los salarios son muy bajos y la violencia se ha desatado. Los “ajustes económicos“ y las “reformas“ han beneficiado a los súper ricos, mientras que la mayoría de la población día con día es más pobre.

La clase trabajadora está pagando la crisis. El descontento social se expande a toda la nación. Es hora de unir fuerzas para luchar y no permitir que el ala de derecha extrema capitalice las justas demandas de los transportistas y el descontento del pueblo trabajador.

La fusión del M-LPS (Movimiento Luta Pelo Socialismo) y Resistência-PSOL

Después de un año de intervenciones comunes, de luchas diarias, debates sobre principios y perspectivas estas dos organizaciones se han unificado.

La fusión tiene una profunda importancia en el movimiento socialista brasileño e internacional. Seguramente muchos activistas, grupos y organizaciones han estado siguiendo este acontecimiento y muy probablemente se nos unan el próximo periodo. La unificación de grupos y militantes de diversos orígenes raramente ocurre. Si esta acción tiene éxito los resultados serán varios pasos importantes en la construcción de un partido socialista de masas en Brasil y otros países. Una organización internacional no es la suma de grupos y militantes con posiciones en común que proclaman ser el embrión de un partido revolucionario mundial. Este acontecimiento será un punto de apoyo en la construcción de una organización que este presente en las luchas de la clase trabajadora con las mejores tradiciones del movimiento socialista.

Periódico Revolución
Sobre el Autor: Periódico Revolución
Es una publicación impresa y digital, como un esfuerzo de Morena Socialista para recuperar la teoría marxista al interior del partido morena.