Escrito por: Edgar López Rosales

El pasado 4 de junio se realizó una de las elecciones mas importantes del país, la elección a gobernador del Estado de México. El PRI, el partido que ha gobernado por mas de 90 años el estado, llegó fuertemente repudiado a las votaciones, y todavía aun mas con un candidato altamente conocido por pertenecer al corrupto grupo Atlacomulco y ser primo de Peña Nieto, como fue Alfredo del Mazo Maza. Las condiciones para sacar al PRI estaban mas que listas, dentro del mismo cooperativismo del PRI se presagiaba la derrota. Los partidos de izquierda en una votación histórica sumaron el 49.88 % de los votos, suficiente para derrotar al PRI y sus partidos aliados que tan solo obtuvieron el 33.69%; todo esto sin romper un solo vidrio como tanto anhelan nuestros “pacíficos reformistas”. No obstante, los partidos de izquierda no supieron canalizar el descontento de la población y dispersaron el voto al presentarse divididos a la votación, permitiendo la imposición del PRI.

El PRI y su candidato junior Alfredo del Mazo, tuvieron una campaña gris y semi-clandestina, estaban mas preocupados en no aparecer en campaña que en hacer campaña, esto para no reducir aun mas su votación. La candidata del PAN Josefina Vázquez Mota solo vino a confirmar la podredumbre de su partido en el centro del país. La población mexiquense bastante lastimada por los gobiernos corruptos del estado, buscó una alternativa para sacar al PRI del gobierno del Estado de México y lo hizo de la manera que tenia a la mano utilizando a los llamados partidos de izquierda.

Por su parte, Morena finalizó con el 30.91% de la votación, el PRD obtuvo el 17.89% e incluso el PT quien había declinado por morena, obtuvo el 1.08 % de la votación equivalentes mas de 3 millones de votos. Es importante visualizar el hecho que esta votación histórica en contra del PRI se debió mas al hartazgo generalizado contra el régimen en la entidad, que a los aciertos por parte de los dirigentes de los partidos de izquierda que se la pasaron confrontándose entre ellos. Es decir, la votación histórica obtenida no fue gracias a los dirigentes reformistas, sino a pesar de ellos. Las confrontaciones entre AMLO y el PRD para ver quien concentraba mas votos de la izquierda fue el tema principal, por encima de la lucha contra el régimen del PRI. El propio AMLO debatía mas con Juan Zepeda que la propia candidata de morena.

Delfina Gómez llevaba mas de un año como promotora de la Soberanía Nacional en el Estado de México, por lo que inicio muy por encima del PRD y de su candidato desconocido Juan Zepeda. Lamentablemente las contradicciones internas al interior de morena, como la exclusión de militantes de base y fundadores en la campaña, un discurso tibio y moderado que solo se concentraba en prometer que no íbamos a robar, el hecho que la propia Delfina Gómez perteneciera al grupo gris, pragmático y muy quemado de Higinio Martínez de Texcoco e incluso el hecho que personajes siniestros como el yerno de Elba Esther Gordillo se sumaran a su campaña, hicieron que lejos de aumentar la diferencia con el PRD esta se redujera. Juan Zepeda, un candidato derechista dentro del PRD proveniente del grupo de Héctor Bautista, aprovecho la “dulzura” de Delfina en los debates y supo posicionarse arrebatándole varios votos, al grado que el propio AMLO tuvo que salir a las plazas publicas a emplazar a Juan Zepeda para que declinara por Delfina.

La alianza no pudo concretarse principalmente por los intereses de las cúpulas de los partidos de izquierda, que estaban mas interesados en mantener su cotos de poder que en hacer lo que hubiera sido más benéfico para el movimiento en su conjunto, que en esto caso era sacar al PRI a toda costa. Finalmente las masas no vieron grandes diferencias entre morena y el PRD, por lo que de haber durado mas la campaña Juan Zepeda hubiera continuado quitándole votos a Delfina. Lo hemos comentado anteriormente si morena quiere diferenciarse diametralmente del PRD, debe adoptar un verdadero programa de izquierda, permitir la democrática participación de sus bases en la toma de decisiones, buscar una real vinculación con los movimientos sociales y sobre todo no limitarse solamente al terreno electoral, ya que también existe lucha fuera de este terreno. No obstante, a pesar de todo esto, el PRI tuvo que recurrir al fraude para imponer a Alfredo del Mazo por encima de Delfina Gómez.

Morena ha decidido dar una lucha contra el fraude, pero esta se dará solo a través de las instituciones y los tribunales. Sin una presión real en las calles contra el fraude, la imposición de Del Mazo será consumada debido a que las instituciones están al servicio del régimen. Con esta situación los únicos afectados son los millones de pobres que habitamos el Estado de México.

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