Escrito por: Eduardo Piña

¿Qué es la política? Existen dos respuestas: 1) La política es cooperación. 2) La política es confrontación. Pero ya sea por medio de la cooperación (generación de acuerdos, consensos, etc.) o por la confrontación (lucha de clases) la política es siempre y en todas partes la lucha por el poder.

Como la política es una lucha, hay fuerzas que se contraponen una a otra. Estas dos fuerzas políticas,, la reacción y la revolución, con su confrontación generan siempre un movimiento social. Nunca una sociedad permanece inalterada en su estructura, en sus instituciones y sus leyes. Así entonces, la conformación actual de nuestras sociedades es resultado de esta confrontación de fuerzas, del hecho que una ha logrado imponerse o ganar terreno sobre la otra. Podemos entender el reciente fraude electoral en Honduras de esta forma.

El fraude contra Nasralla y el movimiento que lo respalda, encabezado por Manuel Zelaya, expresidente destituido mediante un golpe de estado y exiliado a Costa Rica, es una muestra de esas fuerzas de la reacción que buscan conservar el estado actual de las cosas y en mayor medida, llevar atrás a los hondureños, hacia una conformación política que les sea más cómoda. Por su naturaleza misma, la reacción, en Honduras como en todas partes, es contraria al progreso social.

Considerando a América Latina, en Argentina, Venezuela, Brasil y Chile, principalmente, está dándose una embestida contra los logros sociales de los gobiernos progresistas. Cuando la derecha regresa al poder sus primeras medidas han sido siempre y en todas partes, dejar todo en manos del mercado, recortar gasto social e inversión pública, porque siempre es mejor la inversión privada, argumentan. A pesar del fracaso social de estos gobiernos de la derecha, el modelo económico no se abandona, por el contrario, se agudiza. Si ya se han hecho diez reformas, pues hay que hacer otras diez. Si ya se han hecho 20, ahora hay que reformarlas de nuevo, de forma más profunda, más agresiva, o lo que significa lo mismo, legalizar el saqueo progresivo.
Cabe preguntarnos, ¿Por qué regresa la derecha al gobierno? ¿Por qué la izquierda no ha sido capaz de conservar el poder durante largos periodos? Muchas respuestas se pueden leer a diario en publicaciones académicas, conferencias, foros, diarios y revistas; ninguna de ellas satisfactoria. No son satisfactorias porque niegan la necesidad de la revolución socialista para erradicar todos los males sociales. La fuerza de la revolución debe vencer, no sólo en un país sino en el mundo entero, a la de la reacción. El socialismo del siglo XXI niega esta verdad. Su orientación ideológica está en la posibilidad de crear un estado fuerte que administre de forma justa y equitativa la riqueza de la nación.

Los gobiernos de este nuevo socialismo logran avances importantes porque sus fuerzas progresistas se sobreponen a sus contrarios. Pero este avance va perdiendo dinamismo. Con el paso de los años los gobiernos se van desgastando, los avances sociales ya no son tan notorios y las barreras de la economía mundial comienzan a mostrarse insalvables. Cuando la dinámica se ha perdido y el progreso o se ha estancado o ya no es perceptible, llega el momento de la reacción.

¿Es esta vuelta de la derecha inevitable? No, pero sólo es evitable de una manera: con la expropiación de los medios de producción. Sin esta expropiación y su nacionalización, tarde o temprano los intereses de la burguesía que los controla no pueden ceder más antes los avances de las clases pobres, trabajadores, campesinos e indígenas. Se llega a un impasse donde la única forma de continuar por la senda del progreso es llevando la revolución adelante.

El fraude electoral en Honduras se da en un momento en que las fuerzas de la reacción sobrepasan a las del progreso. Allí y en todas las naciones del mundo, los dueños de los medios de producción y los políticos a su servicio jamás dejarán el poder sin luchar. Siempre harán todo lo posible por conservar su sistema, esto incluye desde luego, golpes de estado, después, financiar a gobiernos, partidos y candidatos conservadores, dictatoriales y represores.

Esta vez le tocó a Honduras, hace unos años a Brasil, está pasando en Argentina. Si nos vamos más atrás encontramos a la dictadura de Pinochet como el ejemplo más claro y más desgarrador de los que es la derecha y la fuerza reaccionaria. Aun con todo esto, la fuerza revolucionaria sigue presente y lo estará siempre, por naturaleza. Por el momento nos toca organizarnos, aprender a trabajar juntos, a colaborar para terminar en todas partes con la explotación del hombre por el hombre. ¡PARA QUE TODA LA HUMANIDAD QUEDE LIBRE DEL CAPITALISMO

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